El largo viaje de tu rosa de Sant Jordi

8.500 kilómetros desde los Andes hasta la Rambla de Barcelona

El largo viaje de tu rosa de Sant Jordi

8.500 kilómetros desde los Andes hasta la Rambla de Barcelona

La flor estrella de la Diada de Sant Jordi llega de muy lejos. Descubre aquí su periplo.

Por Meritxell M. Pauné y Martí Fradera

De Latinoamérica a Catalunya

El cultivo de rosas en Catalunya está en vías de extinción por su escasa rentabilidad: en 2025 se vendieron solo 25.000 rosas catalanas. Para cubrir la demanda hay que importar género de países con producción masiva. Según datos de Mercabarna, esta Diada se venderán aproximadamente 7 millones de rosas, que de media serán un 2% más caras para el consumidor final por el encarecimiento del queroseno (el combustible de los aviones) y la mejora del salario mínimo en Colombia.

Y es que el 80% de las rosas del Sant Jordi 2026 se cultivaron en Colombia y otro 15%, en Ecuador. Es decir, más de 9 de cada 10 crecieron en los Andes, en América Latina. El 5% restante procede de Holanda, aunque parte de la producción importada de este país en realidad se planta en África.

Los campos de rosas

El cultivo andino de rosas ha crecido desde inicios de siglo al calor de las exportaciones a países occidentales. Mueve grandísimas cantidades: Colombia envió 700 millones de unidades a Estados Unidos solo para el San Valentín 2024, por ejemplo. Regiones como Pichincha (Ecuador) o Antioquia y Cundinamarca (Colombia) se han especializado en este cultivo por su geografía: los campos están situados entre los 2.000 y 3.200 metros de altitud, donde la temperatura media (unos 14ºC) y las horas de sol (12 diarias) se mantienen estables todo el año.

Veamos el caso de una firma en concreto: la marca Valleverde, con presencia en la Rambla de Barcelona. Esta empresa de origen familiar se especializó en rosas premium en 2004, en las laderas del volcán Cayambe (3.200 m. de altitud). Forma parte del grupo Alkavat, que cultiva 60 hectáreas mediante invernaderos, comercializa 144 variedades y tiene unos 600 empleados, según sus propios datos.

8.500 km en avión

Las empresas productoras cuentan con sus propias plantas de procesado. Una vez cortadas las flores, los tallos empiezan la odisea logística en grandes naves donde el personal -muy feminizado- clasifica, prepara y empaqueta las flores destinadas a la exportación.

Las cajas se trasladan en camión hasta el aeropuerto del país productor, entran en los cargueros y cruzan el océano Atlántico. Son 8.500 kilómetros de viaje. Aterrizan en el Aeropuerto de El Prat, se descargan y se transportan hasta los cercanos almacenes de Mercabarna Flor, a dos minutos del aeródromo.

Fuente: Aeropuerto de Quito

Fuente: Aeropuerto de Quito

La oferta y la demanda modulan los precios a lo largo del año. Suben por San Valentín porque la demanda es mundial y descienden en el caso de festividades locales. El mix de procedencias oscila si hay adversidades climáticas en un país. Pero la tendencia al alza es clara: en 2024 eran andinas el 80% de las rosas de Sant Jordi y ahora, más del 90%.

Mercabarna Flor

El gran 'hub' de las flores en Catalunya gestionará un tercio de las rosas de Sant Jordi: 2.300.000 unidades.

Las rosas salen de sus cajas

Desde que se cortan las flores hasta que llegan al mercado mayorista de Barcelona pasan solamente 48 horas. Pero el periplo no ha terminado, ni mucho menos.

Las rosas de Colombia y Ecuador llegan a Mercabarna Flor en cajas de cartón, agrupadas sobre palés de madera. El aspecto clásico de las mercancías que se exportan e importan. Cada caja contiene 200 rosas y pesa entre 25 y 30 kilos.

Este Sant Jordi el 80% de las rosas volverán a ser rojas: las extravagancias han pasado de moda y se impuesto de nuevo el aspecto clásico. La variedad estrella con diferencia -¡cuatro de cada cinco!- es la rosa Freedom, con pétalos de color rojo intenso y tallo recto, largo y poco espinoso. Se produce tanto en Colombia como en Ecuador. A mucha distancia, con un 5% cada una, están las rosas Red Naomi y Explorer, con muchos pétalos y un tacto aterciopelado.

Se ponen en agua para rehidratarse

El personal de Mercabarna Flor abre las cajas para preparar las rosas. Han llegado deshidratadas a causa del viaje en avión, así que necesitan una preparación para evitar que pierdan su vitalidad antes de llegar al público.

Aún envueltas en cartón protector y bolsas, se colocan en cubos de agua durante 4-6 horas. Los tallos son de largo generoso, unos 80 centímetros, para facilitar las creaciones florales pero también para que el proceso de rehidratación sea más ágil. En el almacén barcelonés se recortan aproximadamente un centímetro para acelerar la absorción del líquido.

La actividad es frenética, hay mucho en juego. Sant Jordi concentra el 30% de todas las rosas que se venden durante el año en Catalunya.

Pasan por la cámara frigorífica

Después del agua, frío: la próxima parada de las rosas es una nevera. Las grandes cámaras de frío del mercado permiten a los mayoristas mantener lozanas las flores durante más horas. Mientras tanto, los floristas cierran la compra de las unidades que han calculado que venderán esta Diada. La duración de esta etapa es variable, según disponga cada intermediario.

El hecho que este Sant Jordi caiga en jueves laborable anima la expectativa de ventas. Muchos ciudadanos celebrarán la jornada en su población o barrio, sin desplazarse, lo que suele ampliar los destinatarios de las rosas e incluso anima a decorar el hogar con ramos. Y, lo que más interesa al sector, muchas empresas compran lotes grandes para obsequiar a plantilla y clientela. Estas comandas son las más cómodas de gestionar porque llegan con mucha previsión, ya desde el mes de enero.

Se cargan en la furgoneta

Cuando el destino está asignado, las rosas salen de la cámara frigorífica para realizar su traslado final: en furgoneta o camión hasta el punto de venta. La última milla es tan importante como la primera para llegar a tiempo y con el producto en las mejores condiciones.

EL PERIÓDICO siguió hace dos años un lote concreto de flores ecuatorianas de la marca Valleverde, que salió de Mercabarna Flor a primera hora de la mañana con destino a La Rambla la víspera de la Diada.

La florista

Dónde termina el viaje logístico y empieza el obsequio romántico de la Diada

Las rosas llegan a las floristerias

Cada vendedor orquesta el día y hora de llegada de las rosas hasta su tienda, local o puesto callejero, según sus necesidades. El margen es escaso y se concentra los días inmediatamente anteriores a Sant Jordi. Tanto si es un florista profesional como si se trata de un colectivo que vende rosas solidarias por Sant Jordi, el denominador común es el estrés: mínima antelación para procurar el máximo frescor.

El periplo observado por EL PERIÓDICO acaba en la Rambla, que esta Diada está en obras y no tendrá paradas. Flors María Laura es uno de los emblemáticos quioscos del paseo -trasladados a plaza Catalunya este febrero– adscritos oficialmente al mercado de la Boquería. La florista recibió los paquetes de rosas bajo una ligera lluvia unas 24 horas antes del inicio de la Diada. El transportista, Juan, las descargó de su vehículo de reparto y las entregó en mano a Laura, responsable del negocio.

Cada rosa se adorna y embellece

Las rosas por fin se individualizan: cada flor adquiere protagonismo. Una parte se reservan para componer ramos y creaciones vistosas. La mayoría se venderán por unidad, embellecidas una a una: funda de color, senyera catalana, pegatinas o personajes de Sant Jordi... De media, las rosas de calidad se podrán comprar a partir de 5 euros en toda la ciudad. Un formato 'de autor' oscilará entre los 8 y los 20 euros. Se preparan la víspera y algunas incluso el mismo 23 de abril, según va vendiéndose el estoc y se confirman modas y tendencias.

La apuesta del sector es dar un empujón a la progresiva sustitución del plástico por materiales naturales como madera, hojas, telas, lazos, papel... La presentación final de la rosa permite ofrecer una mayor gama de precios a cada establecimiento y es una de las principales bazas de los profesionales para diferenciarse. Su talento y conocimiento hará que Sant Jordi vuelva a ser un excepcional escaparate de creatividad floral.

La compra de la rosa

Millones de barceloneses, catalanes y visitantes cumplirán con la tradición este 23 de abril y comprarán una rosa para regalarla a una persona querida. Cada uno elegirá la que más le atraiga por color, presupuesto y adornos... Pero raramente verá indicado en el punto de venta el país de procedencia de cada unidad, como sucede con la fruta y las hortalizas en los supermercados. Queda un largo camino para garantizar la trazabilidad de las rosas, casi tan largo como su viaje.

En este vídeo podrás ver el viaje completo de la rosa en una experiencia inmersiva 360º. Mueve tu teléfono o arrastra con el cursor la imagen.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos:
Meritxell M. Pauné
Vídeos:
Martí Fradera
Diseño y coordinación:
Ricard Gràcia y Andrea Hermida-Carro

Imagen de portada generada con IA