Por Quim Casas

Igual para llegar a la conclusión de que Margot Robbie es la actriz ideal para dar vida a Barbie, en la película estrenada el pasado jueves, hay que darle muchas vueltas al asunto. Pero para seleccionar en el Hollywood actual a Ryan Gosling con la idea de que se convierta en el muñeco Ken, no hace falta ser un genio.

No hay en estos momentos en el panorama estadounidense un actor que pueda hacerle sombra para interpretar a este joven de cuerpo escultural, cabello rubio y ataviado con bañador playero o camisas y fulares de chillón colorido, introducido en 1961 por la firma Mattel para formar pareja con Barbie en los juegos adolescentes de las niñas y niños de medio mundo.

La imperturbabilidad del actor, esa forma de expresarse sin arquear una ceja ni mover los labios, unido a la vis cómica que ha desplegado en otros filmes –o en su presencia como ‘host’ en un ‘Satuday night live’ de 2017–, es la más adecuada para convertir en personaje real a lo que durante tantos años ha sido un juguete de estantería.

El crimen como una de las bellas artes

Esto es lo que piensan los dos adolescentes ricos e inteligentes encarnados por Gosling y Michael Pitt en ‘Asesinato… 1-2-3’ (2002)', filme que reedita las historias ya contadas en ‘La soga’ o ‘Impulso criminal’ sobre jóvenes que ejercen la búsqueda fría y cerebral del crimen perfecto. El laconismo de Gosling le va como anillo al dedo al personaje.

Un toque de romanticismo

En su carrera no abundan las historias de amores apasionados. Sin el aura de estrella que ostenta ahora, Gosling interpretó en ‘El diario de Noa’ (2004) a un joven enamorado de una chica de condición social distinta. La pareja vive su amor al margen de normas, imposiciones y conflictos familiares, como Romeo y Julieta, aunque sin tanta tragedia.

Un actor de múltiples recursos

Pese a su rentabilizada parquedad expresiva, Gosling ha frecuentado géneros ‘intensos’ de lo más diverso. De la mano de George Clooney, director y compañero de reparto en ‘Los idus de marzo’ (2012), dio vida a un jefe de prensa más o menos idealista que descubre la corrupción del sistema político en plena campaña demócrata a las primarias.

El hombre sin palabras

Papel perfecto el de ‘Drive’ (2011). Un tipo impasible, parco en palabras, seco, una máscara. Experto conductor: de día realiza escenas peligrosas en rodajes cinematográficos y de noche conduce para bandas de atracadores. El filme se inspira en ‘Driver’ (1978) de Walter Hill. Se entendió bien con Nicolas Winding Refn: repitieron en ‘Solo Dios perdona’.

De profesión: seductor

Aunque se le haya criticado por su falta de expresividad, el actor siempre ha sido lo suficientemente hábil para reconducir su estilo por terrenos bien distintos. La comedia, por ejemplo. Su impasibilidad es muy divertida en ‘Crazy stupid love’ (2012), en el papel de un seductor nato que enseña a ligar a un maduro, reprimido y separado Steve Carell.

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En alas de la danza

Y en esto, llegó el musical. Y la segunda nominación al Oscar; la primera fue por ‘Half Nelson’ (2006), ambas sin premio. Gosling y Emma Stone cantan, bailan, se aman y se separan en ‘La ciudad de las estrellas (La La Land)’ (2016), un buen drama musical de Damien Chazelle con estética de ‘Rebelde sin causa’ e influencia de ‘Las señoritas de Rochefort’.

A la caza del replicante

Gosling, el director Dennis Villeneuve y todo el equipo de ‘Blade runner 2049’ asumieron un gran reto, emular una de las cintas más influyentes de la ciencia ficción, ‘Blade runner’. Más pastosa que el original, tiene su encanto. Gosling es un cazador de replicante que busca al encarnado por Harrison Ford 30 años antes. Primer filme con Ana de Armas.

El agente invisible’

¿Ryan Gosling ‘action hero’? Pues sí, sin problema. En su segundo encuentro cinematográfico con una expeditiva Ana de Armas, da vida a un tipo recluido en una cárcel federal que es reclutado por la CIA y convertido en uno de sus mejores y expeditivos asesinos. Trabajo sucio, pero al final asoma un atisbo de conciencia cuando todo el mundo le persigue.

Objetivo: la Luna

Más ciencia que ficción en este retrato, mucho más agrio que dulce, de Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna. ‘First man (El primer hombre)’ (2018) muestra los dilemas personales del famoso astronauta mezclados con los preparativos y logística de la misión. Uno de sus mejores trabajos, bien dirigido de nuevo por Damien Chazelle.

Un reportaje de El Periódico

Textos: Quim Casas
Diseño: Andrea Hermida-Carro