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¿Sabías que tus huesos están vivos y se renuevan constantemente? Descubre los secretos de tu esqueleto

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¿Y que el número de huesos cambia con la edad? ¿Qué los pies concentran una cuarta parte del esqueleto? ¿O qué el fémur puede ser más resistente que una barra de acero? Para entender estas y otras curiosidades de los huesos y cuidar mejor nuestra salud ósea hemos hablado con cuatro especialistas en Traumatología y Reumatología de Quirónsalud.

Cuando pensamos en huesos, lo primero que nos viene a la cabeza es su función de sostén del cuerpo. Pero estos órganos no son estructuras rígidas que únicamente dan forma al cuerpo: son tejidos vivos, dinámicos y esenciales para nuestra salud. De hecho, el cuerpo destruye y forma hueso nuevo de manera continua, en un proceso silencioso que resulta clave para mantener su resistencia. “Los huesos no son estructuras macizas e inertes; están formados por varias capas, cada una con funciones específicas, y se remodelan constantemente para adaptarse a los cambios de nuestro cuerpo”, explica el Dr. Diego Giménez, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Murcia. Incluso, tras una fractura, el organismo activa un proceso de reparación que puede hacer que, de forma temporal, la zona sea más gruesa antes de volver a su estructura habitual.

¿Cuáles son las capas y estructuras principales de los huesos?

En la superficie de cada hueso se encuentra el periostio, una fina membrana muy vascularizada e inervada donde se insertan tendones y ligamentos y que participa en el crecimiento y la reparación del hueso en caso de fractura. Justo debajo está el hueso cortical o compacto, duro y resistente, que forma aproximadamente el 80% de la masa ósea y aporta resistencia y soporte. En su interior se halla el hueso trabecular o esponjoso, con una estructura en forma de red que ayuda a absorber impactos y distribuir cargas. Por último, dentro del hueso esponjoso, se encuentra la médula ósea roja, que produce glóbulos rojos, blancos y plaquetas, y la amarilla, que almacena grasa como reserva energética. “Podríamos compararlo con una barra de pan: la corteza sería el hueso compacto y la miga el hueso esponjoso y la médula ósea”, ilustra el Dr. Albert Nadal Sánchez, del Servicio de Reumatología del Centro Médico Teknon, en Barcelona.

¿Qué funciones tienen los huesos?

“Los huesos forman el armazón del cuerpo y permiten mantener su estructura; sin ellos, el cuerpo no tendría forma”, explica la Dra. María Francisca González Roncero, Coordinadora Servicio de Traumatología del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez de Pontevedra. Sin duda, esta es su función básica, pero además de sostener el cuerpo y permitir la postura, los especialistas coinciden en que los huesos son órganos vivos, dinámicos y multifuncionales que intervienen en procesos clave para la salud general.

Estas hormonas, responsables del crecimiento mamario o del ensanchamiento de las caderas, “regulan el ciclo menstrual, intervienen en la maduración del ovocito y tienen un impacto directo en la fertilidad”, señala el doctor Diego Villalobos, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud Marbella. Asimismo, los órganos reproductores femeninos también producen andrógenos, como la testosterona, aunque en cantidades mucho menores que los estrógenos. Dicha testosterona participa en el deseo sexual.

  • Protegen órganos vitales. El cráneo resguarda el cerebro, la caja torácica protege el corazón y los pulmones y la columna vertebral actúa como escudo de la médula espinal.
  • Son fundamentales para el movimiento. Funcionan como palancas que, en coordinación con músculos y articulaciones, permiten acciones cotidianas como caminar, correr o levantar objetos.
  • Producen células sanguíneas. Como hemos comentado, en la médula ósea roja se generan glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, indispensables para transportar oxígeno, defender al organismo y coagular la sangre.
  • Almacén mineral y metabólico. Almacenan aproximadamente el 99% del calcio corporal y el 85% de fósforo. Estos elementos no solo son clave para la estructura ósea, sino también para funciones vitales como la contracción muscular o la transmisión nerviosa. “Los huesos actúan como una gran despensa, es decir, si tenemos una dieta con un aporte insuficiente de calcio, el cuerpo extraerá el calcio de los huesos para mantener los niveles adecuados.”, explica el Dr. Albert Nadal. Además, pueden almacenar grasa en la médula ósea amarilla.
  • Cumplen una función endocrina. “El hueso secreta moléculas como la osteocalcina, implicadas en el equilibrio energético del cuerpo”, apunta el Dr. Jesús Roca Hernández, especialista del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Málaga. Esto confirma que no se trata de una estructura pasiva, sino de un órgano con actividad metabólica.

¿Los niños tienen “más huesos” que los adultos?

Existe la creencia de que los niños tienen más huesos que los adultos. Aunque popularmente se explica así, porque los bebés nacen con unas 270-300 piezas óseas y en la edad adulta tenemos 206 huesos, el Dr. Albert Nadal matiza que “más que tener más huesos, lo que ocurre es que existen más núcleos de osificación que, con el crecimiento, se fusionan hasta formar los huesos definitivos”.

¿El esqueleto se “regenera” cada 10 años?

El hueso es un tejido vivo que, como detalla la Dra. González Roncero, “se regenera continuamente mediante un proceso llamado remodelación ósea”. “En promedio, gran parte del esqueleto se renueva aproximadamente cada 7–10 años en adultos jóvenes. No es que tengas un esqueleto completamente nuevo cada 10 años, como si fuera un recambio total instantáneo, sino que el tejido óseo se va reemplazando gradualmente”, destaca.

“El hueso esponjoso se renueva más rápido, en unos 3–4 años, mientras que el compacto puede tardar 10–20 años en completarse. Es un proceso gradual y continuo”, puntualiza el Dr. Roca Hernández.

¿A qué edad empieza la disminución ósea?

Los huesos, como tejido vivo en constante actividad, también están sometidos al paso del tiempo. Durante la infancia y la adolescencia, el organismo construye masa ósea hasta alcanzar su pico máximo alrededor de los 30 años. A partir de ese momento, en torno a los 30 -35 años, el equilibrio comienza a cambiar. El cuerpo sigue renovando hueso, pero empieza a destruir más del que forma.

En el caso de las mujeres, la disminución es más acusada. “En las mujeres, la pérdida se acelera tras la menopausia debido a la caída de estrógenos, hormonas clave para proteger el hueso, mientras que en los hombres es más gradual, empezando a notarse alrededor de los 50 o 60 años”, apunta la Dra. Gonzáles Roncero.

¿Qué es la osteoporosis?

Este cambio progresivo es el que, con el tiempo, puede derivar en problemas como la osteoporosis, “una enfermedad caracterizada por la pérdida de densidad y resistencia ósea que aumenta el riesgo de fracturas”, describe el Dr. Giménez. “Las mujeres son más vulnerables por varios motivos: tienen menor masa ósea inicial, experimentan la menopausia con caída brusca de estrógenos y suelen vivir más años”, comenta.

Por eso, los especialistas insisten en la importancia de cuidar la salud ósea desde etapas tempranas de la vida y seguir haciéndolo en la edad adulta.



Ejercicio, alimentación y buenos hábitos. ¿Cómo cuidar nuestros huesos?

El estrés mecánico que reciben los huesos influye directamente en su fortaleza. “Los deportes que implican impactos o cargas dinámicas, como correr, saltar, jugar al tenis o entrenar fuerza, estimulan la densidad ósea. En cambio, actividades sin impacto como nadar o ir en bicicleta, excelentes para el sistema cardiovascular, tienen menos efecto sobre el hueso”, destaca el Dr. Albert Nadal.

Pero el cuidado de los huesos no depende solo del ejercicio. La alimentación y los hábitos diarios también son determinantes. “Evitar tóxicos como el tabaco, el alcohol o incluso el exceso de café es fundamental, al igual que moderar las dietas hiperproteicas”, advierte el especialista. En este sentido, insiste en la importancia de seguir una dieta rica en calcio —presente en lácteos, pescado azul o frutos secos— para evitar que el organismo tenga que recurrir a sus propias reservas. Además, subraya el papel clave de la vitamina D, que se obtiene en gran parte a través de la exposición solar moderada y resulta esencial para la correcta absorción del calcio.

El hueso más largo, el más pequeño y el más “único”

Los especialistas revelan, además, otras curiosidades sobre nuestro esqueleto. Por ejemplo, el fémur, situado en el muslo, es el hueso más largo y resistente del cuerpo humano. “Representa aproximadamente el 25-30% de la altura total de una persona y, durante actividades cotidianas como caminar, puede soportar fuerzas de hasta tres o cuatro veces el peso corporal; en deportes que implican saltos, esta cifra puede alcanzar entre seis y ocho veces el propio peso”, explica el Dr. Roca Hernández. De hecho, como añade la Dra. Gonzáles Roncero, “en términos de resistencia por peso puede compararse e incluso superar a una barra de acero del mismo tamaño”.

En el extremo opuesto se encuentra el hueso más pequeño del organismo, el estribo, ubicado en el oído medio y de apenas tres milímetros. A pesar de su tamaño, desempeña una función esencial al transmitir las vibraciones del sonido hacia el oído interno, como recuerdan los especialistas.

Y hay un hueso que destaca no por su tamaño, sino por su singularidad. Se trata del hioides, situado en el cuello. “Es el único hueso que no se articula con ningún otro, ya que está suspendido por músculos y ligamentos”, señala el Dr. Giménez. Esta característica le permite participar en funciones tan importantes como la deglución y el habla.

¿Es cierto que los pies concentran una cuarta parte de los huesos?

“Cada pie tiene 26 huesos, lo que suma 52 en total, aproximadamente una cuarta parte de todos los huesos del cuerpo”, afirma el Dr. Giménez. Esta elevada concentración ósea, junto a numerosas articulaciones y ligamentos, permite soportar el peso corporal, mantener el equilibrio y adaptarse a diferentes superficies durante la marcha.

¿Los dientes son huesos?

Por último, aunque dientes y huesos se parezcan – por su color blanquecino, dureza y alto contenido en calcio-, no son lo mismo. “Los dientes están formados por esmalte, dentina y cemento. El esmalte es el tejido más duro del cuerpo humano, pero no está vivo ni tiene capacidad de regeneración como el hueso”, aclara el Dr. Roca Hernández. Esta diferencia explica por qué su cuidado requiere una atención específica y por qué las lesiones dentales no se recuperan de la misma manera que una fractura ósea.