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Cambio histórico en Telecinco: nueva etapa y veto para siempre a las tramas de Rocío Carrasco, Kiko Rivera y más famosos

La dirección de la compañía impulsa un drástico cambio editorial y exige que se terminen las guerras internas entre las productoras de confianza

Rocío Carrasco

Rocío Carrasco

Redacción Yotele

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Comienza una nueva era en Mediaset. La dirección de la compañía, encabezada por Alessandro Salem, ha diseñado un plan para empezar a revertir la crisis reputacional que atraviesa Telecinco, con el arranque de un nuevo ciclo editorial y una nueva forma de afrontar los contenidos y los personajes del corazón, que supondrá que quedarán desterradas las tramas protagonizadas por personajes como Rocío Carrasco, Kiko Rivera o José Ortega Cano, según la información a la que ha tenido acceso YOTELE.

Se trata de una orden expresa que se envió por escrito el pasado miércoles a las diferentes productoras que desarrollan en la actualidad programas diarios para Telecinco y Cuatro. De esta manera, no se podrá volver a utilizar el universo de personajes que llevan años viviendo a costa de la hija de Rocío Jurado, como Antonio David Flores, Olga Moreno o Marta Riesco, para que sean el eje transversal de los contenidos diarios en programas como 'Sálvame' o 'El programa de Ana Rosa'. Concretamente, estas personas no volverán a ser mencionados ni en los platós por parte de los colaboradores ni se podrá utilizar su imagen en los vídeos editados por las redacciones de los programas.

Por otro lado, este portal ha podido saber que se ha exigido a las productoras de confianza de Mediaset que cese cualquier tipo de ataque o guerra interna, incluidas las pullas o filtraciones interesadas desde cuentas en redes sociales manejadas por personal de alguna de ellas. Se insta a la colaboración y que se fomente la retroalimentación positiva de los contenidos, con el objetivo de mejorar los datos de audiencia de la cadena en su conjunto.

Además, se ha trasladado que no se puede volver a hablar en bucle de las guerras familiares de otros personajes como Kiko Rivera. El hijo de Isabel Pantoja ha estado años alimentando los graves conflictos que mantiene con su madre y su hermana para, de un día para otro, arremeter contra la cadena por sentirse perseguido y finalmente sentarse en los platós y/o participar en realitys, previo pago de su caché. Este tipo de incongruencias no volverán a verse en el futuro.

José Ortega Cano es otro de los personajes que ha clamado contra Mediaset por sentirse víctima de continuas informaciones falsas sobre su persona. Y de alguna manera atendiendo a sus deseos, tampoco volverá a formar parte de los contenidos en programas como 'Sálvame' o 'Fiesta', donde hasta ahora colaboraba su exmujer, Ana María Aldón. Precisamente, su hija será concursante de 'Supervivientes', como adelantó en exclusiva YOTELE.

El veto a personajes como Rocío Carrasco, José Ortega Cano y Kiko Rivera, que durante años han sido protagonistas y han llenado horas y horas en numerosos programas de la cadena, es una decisión estructural de contenidos. Es decir, no supone que, si se produjera algún acontecimiento o hecho noticioso sobre estos tres personajes, no se pueda contar de manera concreta.

Este es el comienzo de una etapa en la que la dirección de Mediaset quiere dignificar la forma de afrontar la prensa del corazón, tras detectar que hay una gran parte de la audiencia televisiva que jamás pasa por la cadena por la agresividad y falta de escrúpulos que se ha venido exhibiendo en los últimos años para lograr altos datos de audiencia. De esta forma, la compañía comienza a establecer límites muy precisos en contenidos y personajes, con el objetivo de cambiar la percepción que una gran mayoría de los espectadores tienen de la imagen de Telecinco.

Telecinco arrastra una grave crisis reputacional desde hace casi dos décadas, cuando se decidió que no había reglas en las tertulias del corazón para ganar espectadores. Daba igual entrevistar a la madre de un asesino a cambio de dinero, sacar a la luz la intimidad sexual de quien hiciera falta o sentar en plató a personas que iban a ofrecer un testimonio falso sobre quien fuera, con pleno conocimiento de ello.