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Melodifestivalen, el fenómeno musical y social de Suecia que influye a Eurovisión

El certamen sueco se ha convertido en un espejo en el que el festival se mira a nivel televisivo y musical

Cornelia Jakobs actuando en el escenario del Melodifestivalen 2022.

Cornelia Jakobs actuando en el escenario del Melodifestivalen 2022. / ANNIKA BERGLUND / SVT

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Sergio López Martín
Sergio López Martín

Redactor

Especialista en televisión de entretenimiento, realitys, talents, Eurovisión, Melodifestivalen y música

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¿Tienes planes para ver el sábado la final del Melodifestivalen?”. Esta es una de las frases que más repetidas a lo largo de estos días en Estocolmo y gran parte de muchas ciudades suecas. Desde casi sus inicios en el Festival de Eurovision, Suecia elige a su representante en el Melodifestivalen, un formato que se ha ido transformándose con el paso del tiempo hasta convertirse en un fenómeno social, que no solo paraliza el país escandinavo en noches con esta en la que celebra su gran final, sino también a los eurofanes.

La presencia del Melodifestivalen en la sociedad sueco es muy evidente. Por ejemplo, en las calles de Estocolmo, se evidencia que no es un mero boca a boca. Los periódicos y revistas locales dedican muchas páginas de sus ediciones para hablar de los candidatos, de las canciones y de los temas relacionados con él, sean musicales o no. “Supone mucho, especialmente después del COVID porque trae alegría, disfrutar de la música tanto a través de la televisión como a la gente en el estadio. Pienso que reúne a la gente para que escuche nueva música, buena música, música diferente (o de todo tipo) y es divertido competir en la familia sobre quién va a ganar, quién va a hacer tal…", me cuenta Ellinor Svensson, periodista del periódico sueco Expressen y gran conocedora del Melodifestivalen, en la sala del prensa del Friends Arena, uno de los estadios más grandes de Suecia y que alberga la final del certamen desde 2013.

El éxito social del Melodifestivalen también reside en dos partes: la televisiva y la musical. El trabajo anual del equipo de la SVT se traduce en show muy cuidado técnicamente formado por 6 galas que logra datos estratosféricos de audiencias en un país de algo más de 10 millones de habitantes. De hecho, la calidad del Melodifestivalen y su especial relevancia ha hecho que Suecia se haya convertido en un referente dentro del núcleo central de la UER. Muchos elementos se han llevado al festival de Eurovisión como el sistema de votación o los coros pregrabados. Además, desde el 2020, Martin Osterdahl es supervisor ejecutivo del festival, y Christer Björkman, el que fuera máximo responsable del certamen sueco hasta 2021, es ahora el encargado de llevar a Estados Unidos el spin-off de Eurovisión.

Por otro lado, los artistas suecos también ganan con el Melodifestivalen, especialmente con la visibilidad que les da participar en uno de los programas más vistos de Suecia. “Para los artistas es muy importante y solo hay que ver el top 10 de Spotify donde están casi todos (9 de 10), también están en la radio, se van de gira todo el verano, millones de personas ven esto, hacen entrevistas con los periódicos más importantes… Es muy importante", me asegura Svesson al preguntarle sobre la importancia de participar para un artista sueco.

"Tanto como compositor, como artista, el Melodifestivalen es muy importante. Si ganas esto vas a hacer un montón de gira por Suecia, vas a tener muchos beneficios y va a ser muy bueno para ti. Si ganas todo esto, vas a poder hacer durante toda tu vida lo que te gusta, que es la música. Es algo muy fuerte y muy grande aquí, es algo que todo el mundo ve y una competición con la que todos aquí hemos crecido. La segunda es 'Idol', en la que estoy en el jurado. Cuando estoy alli peleo por eso, pero aquí digo que es esto", me dice Anders Bagge, finalista de esta edición del Melodifestivalen, en una breve entrevista que tuvimos en el Friends Arena al finalizar el ensayo general.

Un ejemplo de que el fenómeno social del Melodifestivalen supera las fronteras de Suecia también lo presenciamos en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. El vuelo de este viernes que conecta la capital española con Estocolmo salía completamente lleno, principalmente de eurofanes que iban a vivir la final del concurso en suelo sueco. “Llevo siguiéndolo muchos años. Es un sueño que quería cumplir. Además, es lo más parecido a Eurovisión en cuanto a preselecciones en toda Europa”, me dice Jonathan Menéndez antes de embarcar en el avión, en el que también íbamos prensa española acreditada al certamen organizado cada año por la SVT.

Año tras año, España consolida su posición dentro de los países extranjeros que más siguen el Melodifestivalen sueco. Para poner un ejemplo de la repercusión en nuestro país, la etiqueta oficial del certamen se convierte en una de los TT más importantes en los sábados de emisión de la gala, a pesar de que también coinciden con días partidos importantes de fútbol. Este año también se da la circunstancia de que España también vuelve a formar parte del jurado internacional que tendrá el 50% de la decisión del ganador de esta edición.

“En España nos gusta mucho esa música pop que producen los suecos y que también tiene éxito en Estados Unidos y en todos estos artistas que trabajan con autores y productores suecos. Creo que a partir de que Suecia albergase Eurovisión empieza a crecer el interés de los fans españoles. En 2002, año en el que empiezo a seguir el Melodifestivalen, no recuerdo a nadie que hubiese venido, pero año a año he notado que venía más gente. Primero, empezaron a llegar de manera organizada con OGAE y después entró las redes sociales en juego. Se empezó a hablar del tema y a convertirse en la preselección favorita de Eurovisión para todos los país. Aparte de lo que he explicado, realmente es un poco inexplicable porque tiene tanto éxito en España. Creo que forma parte de una nuestra forma pasional de vivir las cosas de los fans español. En Reino Unido también gusta, pero quizás no lo demuestran de la misma manera.”, declara Víctor Escudero, experto en Eurovisión y redactor de la página web oficial de Eurovisión.

"No sabría decirte porque los españoles amáis el Melodifestivalen. Yo te quiero preguntar a ti por la pregunta de por qué os gusta tanto. Puede ser por Christer Björkman al que aquí llamamos 'Generalen' el que ha hecho que el Melfest llegue a todas partes", asegura Svensson.

Cabe recordar que ninguna cadena española ha adquirido los derechos de Melodifestivalen hasta el momento. Hace unos meses, TEN Tv intentó hacerse con los derechos de la preselección de referencia dentro del mundo eurovisivo después de ver el importante fenómeno social que se había originado en las redes sociales, movimiento que generó su apuesta por las finales nacionales: "Originariamente yo pensaba que esto no era posible porque no éramos miembros de la UER. Lo primero fue buscar en la página web de la SVT el contacto de comercial. Si veíamos que no contestaban, teníamos contacto con productoras que tenían socios en Suecia. Y gracias a decir que no nos contestaba a través de Twitter, porque también hicimos la búsqueda por ahí, alguien de producción del Melodifestivalen se puso en contacto con nosotros. Nos pasó un privado y a partir de ahí pudimos contactar con una persona de alto nivel dentro de la cadena", aseguró Rafa Herrera, director de la cadena, en una entrevista reciente.

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Además, aprovechando la afluencia de visitantes a fechas tan señaladas como la final de Estocolmo, también nacen iniciativas que refuerzan la relevancia social y mediática del Melodifestivalen como puede el Melfest Weekend, evento organizado por Melodiklubben de varias noches en el que muchos eurofans se encuentran con sus ídolos, estrellas musicales que participan o han participado en Eurovisión o en el Melodifestivalen.

Artista conocidos por participar en el Melodifestivalen como Dotter, Magnus Carlsson, Anton Ewald o Nanne Grönvall y participantes de otras preselecciones como Aidan (Malta Eurovisión Song Contest) y Sahlene (Eesti Laul) actuaron junto a algunos de los representantes de esta edición de Eurovisión como Stefan (Estonia), Vladana (Montenegro), Malik Harris (Alemania) en una sala Nalen de Estocolmo repleta de eurofanes dispuestos a vivir la gran fiesta de la música que paraliza a Suecia entera.