Entrevista YOTELE

Gonzo vuelve con 'Salvados': “Ayuso ha convertido su forma de ser en un personaje”

El periodista se ha adentrado durante 15 días en la campaña de la presidenta de la Comunidad de Madrid

Gonzo vuelve con 'Salvados': “Ayuso ha convertido su forma de ser en un personaje”
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Unos días después del desenlace electoral en la Comunidad de Madrid, laSexta una nueva temporada de 'Salvados'. En la primera entrega, que podrá verse esta noche a partir de las 21:25 horas, Gonzo se adentra en la campaña de Isabel Díaz Ayuso para analizar las claves de su éxito. En una entrevista con YOTELE, el periodista cuenta cómo ha sido grabar durante 15 días con la presidenta madrileña y valora el fenómeno en el que se ha convertido durante los últimos meses.

Estrenas temporada con una entrega centrada en Ayuso. ¿Qué van a poder ver los espectadores?

Hemos aprovechado la intensidad de actos que tiene un político en campaña para estudiar, en ese contexto, las claves de su éxito, en este caso de Ayuso. Eso nos ofrece la posibilidad de ver cómo se manejan en entrevistas o cómo trabaja con su equipo. Así suele ser más fácil que te concedan una entrevista, aunque ella ya sabía que no la emitiríamos hasta después de las elecciones y, por tanto, no iba a sacar ningún rédito electoral o a perder votos. Aunque tiene muy claro que si pierde votos, jamás será por una entrevista. Todo lo que ha dicho no le ha pasado factura, sino todo lo contrario. 

¿Qué conclusiones vamos a poder sacar con este programa?

Hemos intentado explicar el "ciclón Ayuso" desde tres perspectivas. La primera es el propio personaje, la segunda es cómo la percibe el votante y la tercera es su relación con los medios. Las conclusiones que va a sacar la gente dependen del ánimo con el que cada uno se siente a ver el programa. Algunos dicen que no lo van a ver. Me parece bien, pero cuando esta mujer vuelva a ganar, que no se pregunten cómo es posible. Ayuso ha generado rechazo en una parte de los votantes, ha aprovechado los ataques de quienes la acusan de no ser inteligente o de decir chorradas. Hemos intentado que se sienta cómoda en la entrevista para que su forma de expresarse nos permita ver si realmente es tonta, como dicen unos, o si es muy lista.

Dices que conseguir este reportaje no fue complicado. Pero a la hora de grabar, ¿rechazaron alguna de vuestras peticiones?

De todas las cosas que planteamos solo rechazaron una, porque para hacer esa secuencia necesitábamos que saliese una persona de su equipo que no quiso salir. Además, un día llegaba a un acto en moto y les habíamos pedido grabar toda esa parte, pero cuando nos dimos cuenta ya había aparecido con la moto. Ahí pensamos que nos habían hecho la trece catorce. Pero al día siguiente el PP sacó su último vídeo de campaña y era precisamente lo que habíamos querido hacer, así que no fue un engaño, ellos mismos quisieron aprovechar ese momento. Tuvimos muchas facilidades, pero es verdad que también les interesaba.

¿Cómo es Ayuso cuando se apagan las cámaras? ¿Es un personaje o es así en realidad?

Ha convertido su forma de ser en un personaje. Cuando están las cámaras encendidas cuida un poco más las expresiones, pero la estrategia es esa. Ella y su equipo se han dado cuenta de que su espontaneidad y sus ‘ayusadas’ no solo no le pasan factura, sino que le vienen bien. Lleva muchos años haciendo comunicación en el partido, tiene cierto gusto por el protagonismo. Iba a debates en La Tuerka con Pablo Iglesias, con Monedero… Esto no le pilla de nuevas. 

En mi opinión personal, el momento político que vivimos premia, por desgracia, estas cosas. A la gente le das una Ayuso o un Ángel Gabilondo, con una formación brutal que apela a la calma y al sosiego y que cuando está enfermo todo el mundo reconoce que es un tipo maravilloso, y la gente va a por Ayuso. Eso tiene que ver con cómo se consume información o entretenimiento político. 

¿Dirías que es un personaje con fecha de caducidad o de largo recorrido?

Después de lo que ha pasado esta semana, creo que hemos visto que los productos políticos son cada vez más perecederos. Recuerdo que, cuando era niño, aparecía una figura política y se eternizaba. Pero ahora ha llegado la nueva política. No sé la fecha de caducidad de Ayuso y no sé si su presencia será muy extensa, pero intuyo que será intensa. Es ambiciosa y es currante, en el sentido de que no le importa estar todo el día en el candelero, siendo motivo de burla o de halago.

Disfruta de ese momento y ha calado, la conoce toda España y en Madrid la ha votado el 47% de la gente, cuando hace dos años no era nadie en política. Hay elementos del presente que nos hacen ver que puede tener un futuro prometedor. Creo que su peor enemigo está dentro del partido. Quien puede cortarle las alas es el propio PP, porque en estos momento tiene otro liderazgo. Supongo que Pablo Casado no ha llegado a ser su presidente para bajarse de la burra tres años después.

Al vivir su campaña desde dentro... ¿Piensas que sus intervenciones son espontáneas o que están pensadas para generar unas determinadas reacciones?

Hablamos de ese tema con ella en la entrevista. Creo que hay algunas espontáneas, pero que sea espontáneo puede ser algo estudiado. Supongo que al principio su equipo de comunicación temblaba cuando daba una entrevista, porque no sabes por dónde va a salir. Pero lo que podían ser dolores de cabeza, se han convertido en alivios. Si consigues que los rivales te critiquen, te pongan a parir o te ridiculicen, tienes un efecto bumerán. Eso genera que los tuyos te quieran más, e incluso que los indecisos acaben yendo a por la víctima. Las meteduras de pata de Ayuso tienen una parte cómica, la gente lo dice por la calle y lo estamos viendo. La gente está harta de cosas tristes, quiere reírse y disfrutar. Es un producto maravilloso del entretenimiento. 

Parece que el propio partido tenía miedo de la espontaneidad de Ayuso, insistieron en que solo iba a acudir a un debate...

Tiene carácter, y si en un debate sacas la mala leche, quedas mal. Creo que es lo que más temían. Se lleva a cara de perro con Mónica García, con Pablo Iglesias… En el debate se vio, y como no se queda callada, tiene momentos un poco barriobajeros. Creo que es lo que quisieron evitar. 

La campaña de Ayuso se ha basado en conceptos como "libertad" o "vivir a la madrileña". ¿Detrás de este simplismo hay más complejidad?

Es un reduccionismo intencionado y buscado. No hay mucha capacidad de atención ni muchas fuerzas por parte de la ciudadanía para atender a otra campaña. Venimos de una época en la que hemos votado mucho y la gente se cansa de todo. Creo que ahí han estado espabilados. Han apelado al apolítico, creo que es a quien iba dirigida la campaña. Por eso son mensajes tan sencillos, tan simplones.

Tienen una candidata que se defienden bien en ese tema. Si vas a poner propuestas intensas y profundas, quizás en los debates no se defiende tan bien. El ejemplo es el cartel propagandístico que enviaron a los domicilios. Un folleto en blanco, con la cara de Ayuso y la palabra libertad. Es decir, te están prometiendo algo de lo que llevamos disfrutando 45 años en este país, que es la libertad. Fueron a no cagarla. Ayuso está en los memes, en las risas, en los tuits de cachondeo… Es un auténtico icono pop. 

En uno de los avances de 'Salvados', te enseña las facturas del apartahotel en el que se alojó durante el inicio de la pandemia. ¿Qué se te pasó por la cabeza al ver esa factura? Ella misma se sorprende y dice: "Soy una pringada"

Ese momento es brutal. En primer lugar, no pensé que fuese a mostrar la factura. Estando allí y viendo lo que le costó encontrar la factura y el justificante de pago, dudo mucho que lo tuviera preparado. Cuando la veo, intento ver quién paga y quién recibe el dinero. Pero cuando me fijo en la cantidad, me doy cuenta de que algo pasa. Pagó 160 euros de más. Ahí preferí que cada uno desde su casa sacara sus propias conclusiones e interpretaciones. Yo vi una factura a su nombre y una transferencia desde su cuenta corriente, pero claro, que alguien en vez de pagar 5.120 euros pague 5.280… Habitual no es. 

Desde el punto de vista periodístico... ¿A qué otro candidato te hubiera gustado acompañar durante la campaña?

Acompañaría a cualquiera. Igual que digo que Ayuso es muy propia de su tiempo, me hubiese gustado seguir a Gabilondo porque me parece que está muy descontextualizado con lo que ha sido esta campaña. También a Rocío Monasterio, porque en esa campaña tiene que ser todo muy marciano. Pero ya sabemos que Vox no prefiere tener a la prensa cerca, volvió a hacerlo en la noche electoral vetando a compañeros de otros medios. En general, me hubiera gustado acompañar a todos, pero no depende de quién me interese a mí, sino quién le interesa más a la gente. 

Hablando de Vox, se critica mucho que se les de voz en los medios. ¿El problema es que tengan voz o que no se desmonten sus argumentos?

El problema es que quienes rebaten los argumentos de Vox, no tienen acceso a ellos. Nunca dará una entrevista en laSexta, en la SER, El País, El Periódico… Las dan donde las dan. Sobre cómo están tratando los medios a Vox, creo que habría que preguntárselo a quienes les dan voz sin pedirles explicaciones por su utilización de falsos datos, provocaciones o forma de generar odio. He intentado entrevistar a gente del partido y no me han dejado, nunca he podido entrar en su sede electoral. No es fácil cubrir sus actos, porque sus seguidores no son muy amigos de la palabra cuando ven un micrófono de laSexta. 

Pablo Iglesias ya estuvo en 'Salvados' en enero, pero en este tiempo han pasado muchas cosas, incluida su dimisión. ¿Te planteas hacerle otra entrevista?

Si él quiere, sí. No nos gusta repetir un invitado con tan poco tiempo, pero la actualidad manda muchas veces sobre el libreto. Que Pablo Iglesias haya dejado la política activa y todos sus cargos nos habilita para pedirle la entrevista, si acepta, por supuesto que se la haremos. 

'Salvados' era una marca que estaba muy asociada a Jordi Évole, pero la transición ha sido muy fluida y el formato ya es tuyo. ¿Cómo te sientes tú?

No ha sido una transición fácil. Venía de estar nueve años en el mismo programa, que es prácticamente como tener una nueva familia. Por mi forma de ser, hasta que no me siento cómodo en un grupo de trabajo, me cuesta ser yo mismo como persona y profesional, pero eso se consiguió rápido. La transición creo que podría haber sido más breve si no fuese por la pandemia- En mi primer año en ‘Salvados’ íbamos a hacer 12 programas y solo pude hacer 6. Fue como volver a empezar un poco de cero. La primera parte de esta temporada pudimos hacer 10 programas seguidos y eso ayudó mucho para que me soltara y aprendiera la dinámica del programa. 

Sustituir a Jordi en ‘Salvados’ no es fácil, porque es un icono de la televisión y llevó el programa a unas cuotas de éxito, crítica y audiencia que no son habituales en un programa así. Como anécdota, cuando estaba en ‘El Intermedio’, a veces hablaba con personas que me preguntaban si me gustaría sustituir a Wyoming cuando se jubilara. Siempre dije que había que estar loco para sustituir a Wyoming y mira, acabé sustituyendo a Jordi Évole. Más o menos es lo mismo. 

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¿Qué más temas veremos a lo largo de la temporada?

El segundo programa va sobre Ciudadanos, también se intuía lo que iba a pasar con ellos en estas elecciones. Hemos recreado la época del partido a nivel nacional mientras Albert Rivera fue su líder. Lo hicimos utilizando el formato habitual de documental, poniendo a sus protagonistas a contar los hechos. Es muy entretenido y ayuda a entender lo que pasó con Ciudadanos. Tenemos otro programa sobre la Iglesia como agente inmobiliario. No deja de ser una grandísima empresa con mucho patrimonio que lo utiliza para conseguir beneficios económicos.