ENTREVISTA YOTELE

Mercedes Milá regresa a Movistar+: "No tendría precio que el rey Juan Carlos hablase en una entrevista de verdad"

YOTELE habla con la presentadora sobre las nuevas entregas de 'Scott y Milá', que se estrenan este domingo en #0 con el capítulo dedicado a la familia

Mercedes Milá.

Mercedes Milá. / MOVISTAR +

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Redacción Yotele

Mercedes Milá vuelve a #0 de Movistar con nuevas entregas de 'Scott y Milá'. Acompañada de su perro, en esta tanda de episodíos, la periodista abordarán la empatía animal, la música, el baile y la familia, temática que abordará en el estreno de este domingo, llegando a someterse a un test de ADN que le descubrirá algo sorprendente sobre sus origines, además de contar con la participación de tres generaciones de los Milá. YOTELE habla con Mercedes Milá sobre lo nuevo de 'Scott y Milá', entre otros asuntos.

Este primer programa está dedicado a la familia. ¿Qué te motivó para hablar de este tema en esta primera entrega?

Mi madre falleció el 2 de agosto del año pasado y muchas veces he pensado cómo hubiese sido su muerte sin poderla abrazar, sin haberla podido tocar. Todo eso hace que tengas mucho más frescos los sentimientos dentro de tu propia familia. Yo no me cansaría de hablar de mi familia, entre otras cosas porque es muy grande.

Soy muy defensora de la familia como piña, pero de la familia que dice la verdad. No me gustan nada las familias mentirosas, no me gusta nada ocultar información. Eso me parece que son heridas sin curar, que son peligrosísimas para el futuro.

En esta entrega, estarás con muchos de tus sobrinos. ¿Ejerces mucho de tía?

Claro. Cuando tienes hijos propios, no te puedes ocupar tanto de tus sobrinos. En cambio, yo me ocupo mucho.

En vuestra familia de seis hermanos, ¿qué papel juegas?

Soy la mayor y soy muy mandona, por lo menos eso dicen ellos. Yo no me encuentro tanto. Lo que sí soy es protectora, un poco como la gallina con los pollitos.

¿Qué es lo que más te impresiona de hacer ‘Scott y Milá?

De las cosas que hemos hecho, a mí me sorprende siempre mucho cuando mis compañeros desarrollan tema y los guionistas encuentran personajes que me parecen difícil de encontrar. En el episodio de la familia, cuando ves ese sentido tan humano en esas personas con miradas llenas de emoción, doy gracias. Pienso de la suerte que tenemos de que esa gente vayan a participar en el programa. Me pasa muchísimas veces. No te sabría concretar exactamente.

Se te nota muy afectiva en tu programa.

Yo soy muy tocona de natural. En mi etapa de TVE, cuando hacía entrevistas siempre cogía y tocaba. Me llamaban 'La tocona'. Y en la vida real también lo soy, por eso ahora me resulta tan difícil no poder abrazar, pero sí que intento coger una mano o sostener un brazo cuando alguien lo pasa mal.

En ese sentido, tú también consideras que la televisión tiene un gran poder para ayudar a las personas.

Eso se puede ver en todo lo que hago, y cada vez más. Si habéis visto programas que he hecho anteriormente a este, que es el colmo de eso, en ‘Gran Hermano’ me habréis visto mirar a cámara y saludaba a alguien que, por ejemplo, estaba en un hospital.

Me gusta y me parece que es una responsabilidad. Tenemos un poder brutal y no lo usamos, algo que no entiendo.

¿Qué has aprendido en estos cuatro programas de ‘Scott y Milá’?

De entrada os digo que vais a flipar con el de empatía animal. Ahí aprendes desde el minuto 1 hasta que te vas. Hasta Scott, yo nunca había tenido un perro. Ahora estoy descubriendo esa conexión y es fascinante. La relación con un perro es una intensidad que los que tienen uno me entenderán…

Estuve con un caballo y luego con una cuerva a la que llame Blanquita porque era muy negra. ¿Sabiáis que el cuervo es uno de los animales más inteligentes junto al pulpo? Después de un año, he vuelto a verla y había aprendido palabras y a esconder cosas en un sitio al que quiero ir porque es un sitio de meditación y aprendizaje. Una de las cosas que me fascinó es que consideraba al dueño de la finca como su pareja y le cabrea profundamente con este hombre estaba con su mujer. Esto no lo subiera sabido sin ‘Scott y Milá’.

Muchos recordamos el ‘No hay nada como el lametazo de un perro’, frase que le dijiste a Jordi Évole en tu entrevista en ‘Sálvados’. Este segundo programa de empatía animal, ¿es una aplicación a la televisión de ese lema?

No se me había ocurrido esa conexión, pero es verdad. Es un poco eso. Hay perros de raza Jack Russell que están educados por familias para ayudar a niños con enfermedades. Nosotros presenciamos la cesión de esos animales por parte de la familia que los ha educado al chaval al que le iba a salvar la vida por una diabetes o una epilepsia. Es que no te puedes creer las cosas que hacen.

Semanas más tarde volvimos para ver cómo eran sus vidas y resulta que ya les habían salvado unas cuantas veces, y todo porque le habían enseñado a identificar el olor que produce esta enfermadad cuando se va a producir este ataque. Hay tantas cosas que hay que aprender…

¿Qué vamos a ver también en los dos últimos que cierran esta temporada?

El música y el baile por separado. El tercero es una reivindicación de la música clásica, a la cuál no queremos llamarla así, y nos basamos mucho en la opinión de James Rhodes, que estará presente en el programa. Es una persona a la que admiro muchísimo. Y, en el cuarto, daré un curso de baile de swing.

¿Dirías que ’Scott y Milá’ es el formato de tu vida? ¿Estás enamorada de él?

‘Scott y Milá’ es un programa de formato de tu vida. Verdaderamente es eso por la profunda libertad y por el respeto que sientes por los que te mandan. Hay momentos en los que me dicen que diga lo que sienta y quiera, y a veces esa frase te da un poco de vértigo. Muchas veces también me dicen que algo es buenísimo cuando no es nada.

Ahora, con algunas de mis entrevistas que sacan en ‘Hormigas blancas’, se quedan flipados. Pienso que tampoco es para tanto, pero vale.

¿Echas de menos los platós y hacer directos?

Estoy muy cómoda ahora. La idea de María Ruiz de compartir pantalla con mi perro Scott fue un acierto enorme. La gente se ha acercado mucho a nosotros por esa razón, cosa que yo al principio no fui consciente de que podría pasar. Eso es enorme y no lo tendrás en directo, a no ser que montes algo importante porque me parece algo difícil. Creo que hasta el día que me muera seré capaz de estar en un directo. Hasta el día antes que me vaya. Siempre le decía a mis compañeros de ‘Gran Hermano’ que iban a tener que aguantarme con el bastón entrando a plató.

¿Has recibido alguna oferta de otras cadenas?

Sí, tengo suerte en eso. Me siguen llamando para plantearme proyectos con 69 años, y eso es emocionante.

¿De Mediaset?

No.

¿De Antena 3?

(Silencio)

Eres una maestra de las entrevistas en plató, ¿no te apetece retomar ese género?

Yo no soy maestra de nada. Me horroriza que me consideren una maestra porque, entre otras cosas, parece como si ya te enterrasen. Solo falta que te pongan la tapa encima, pero sí es verdad que una entrevista es la magia del periodismo. Tengo una tendencia peligrosa, que es que en cualquier parte, una cena o una boda, hago entrevistas sin darme cuenta. Eso se ha quedado muy apegado a mí, y no me importaría nada que volviese a mi vida, pero soy partidaria de quedarme con el momento. Si tiene que ser, será. No lo sé.

A colación de esas entrevistas tuyas que se pueden ver en 'Hormigas blancas' o en 'Lazos de sangre', ¿crees que se podrían hacer ahora?

Por eso me largué. Hubo un momento en que en las entrevistas la gente te decía "sí, si" y luego era "no, no" porque tenían miedo, estaban en manos de abogados o porque los gabinetes de marketing les recomendaban que no salieran, o que todo estuviera preparado y las respuestas exactamente medidas. Fue una pena. Yo pienso que no tendría precio, ni para nuestro país ni para él mismo, que el rey Juan Carlos hablara. En una entrevista de verdad, sin condiciones, de cara a cara con la gente. Eso es una entrevista de verdad y eso es valor.

¿Te gustaría hacerla a ti?

Mucho.

¿Crees que lo debería hacer?

Creo que sí. Creo que sería extraordinariamente importante, histórica.

Después del confinamiento, ¿fue un alivio retomar las grabaciones de ‘Scott y Milá’?

Fue una alegría volver a trabajar con este equipo. Estoy muy agusto y les quiero mucho. No he vuelto a Madrid. Solo he estado dos horas y el resto lo hemos grabado fuera. También no fue tanto de necesidad de salir a trabajar como yo me esperaba porque estaba en un sitio que era muy fácil vivir, pero la normalidad fue muy bienvenida.

¿Qué has sacado de positivo del confinamiento?

La suerte fue que María Ruiz, nuestra productora de Zanskar, tiene una casa de campo en Menorca. Después de lo de Italia, como yo también tengo casa allí, regresé directamente, pero me fui con ella y sus hermanas. ¡Cómo no va a ser positivo lo que saque si todo lo que tenía que hacer era cuidar a las gallinas y hacer la comida! A mí todo lo que sea acción, me resulta saludable.

También me ha pasado una cosa que seguro les ha pasado a muchos. Dije que iba a ver muchas series y leer muchísimo, y no me ha dado tiempo porque no paraba. Llegaba a la cama mi cansada de hacer mucha actividad física. Otra cosa que me encantaba de esta situación es que no podías hacer planes. El no poder hacer planes te desestresa. Eso lo valoraba mucho cada día porque mi tendencia era decir ‘tengo que…’ y no podías hacer nada.

Como librera, ¿cómo habéis vivido esta situación en +Bernat?

Los dueños de librerías lo hemos pasado. Bueno, en general, todos los que tienen negocios lo han pasado fatal. En nuestro caso, hemos tenido la suerte de que Montse, el alma de +Bernat, se le ocurría cosas siempre y más o menos hemos salido adelante, pero es una situación muy complicada.

Cuando te gustan los libros, lo amas de formas muy distintas, más cuando eres librera como es mi caso. Yo siento muy relacionada con la vida del libro. 

Hay profesionales que reniegan de las redes sociales, pero tú estás muy activa y volcada con tu cuenta de Instagram.

Estoy muy bien con la cuenta. Me acuerdo, como si fuera hoy, del día que mi sobrina Ana me dijo que no podía vivir sin redes. Yo no quería ni Twitter ni Facebook. Me aseguró que me iba a encantar y recuerdo la primera foto que me hizo en un escaparate en frente de mi casa que era muy sosa. Han pasado tres años desde entonces y soy completamente consciente de que Instagram te enseña y te engancha, te conecta con el mundo y la gente.

Reconozco que me quita de ver la televisión, pero no me quita de leer. Me entretiene pero, más que eso, me hace que trate de ser creativa a la hora de publicar. Que yo sepa hacer, por ejemplo, mermelada de naranja amarga es gracias a Instagram. A mí me gusta compartir, y para eso es Instagram.

Siempre has sido curiosa.

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