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Convivencia

¿Sabes que te pueden multar por tener la lavadora en la terraza? La Ley de Propiedad Horizontal lo confirma en estos casos

Colocar este electrodoméstico en balcones o zonas exteriores puede generar conflictos vecinales, sanciones por ruido y problemas legales en algunos casos

Confirmado por la Ley de Propiedad Horizontal: multas de hasta 3.000 euros por este error en el extractor de humo de tu cocina

Una mujer pone la lavadora.

Una mujer pone la lavadora. / EPC

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Patricia Páramo

Patricia Páramo

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Poner la lavadora por la noche se ha convertido en una costumbre para muchos hogares que intentan ahorrar en la factura de la luz. Durante años, las franjas horarias más baratas han empujado a numerosos consumidores a organizar tareas domésticas fuera de las horas habituales, especialmente cuando se trata de electrodomésticos de alto consumo. El problema es que lo que para una vivienda puede ser una forma de reducir gastos, para el vecino de al lado, de arriba o de abajo puede convertirse en una molestia difícil de soportar, sobre todo si el centrifugado coincide con las horas de descanso.

La polémica no está solo en usar la lavadora, sino en cuándo y dónde se utiliza. En un edificio con paredes finas, patios interiores, terrazas próximas o balcones enfrentados, el ruido de un electrodoméstico puede propagarse con facilidad. De día puede pasar desapercibido, pero de noche se percibe mucho más. Por eso, aunque no existe una prohibición general en España que impida poner la lavadora en horario nocturno, sí hay ordenanzas municipales que regulan los horarios de descanso, los límites de ruido y las posibles sanciones cuando se superan los niveles permitidos o se altera la convivencia.

Lavadora en la terraza

La situación se complica todavía más cuando la lavadora no está dentro de la vivienda, sino instalada en una terraza, balcón o galería exterior. Esta práctica se ha vuelto relativamente habitual en pisos pequeños, donde muchos propietarios o inquilinos buscan liberar espacio en la cocina, el baño o la zona de lavadero. Sin embargo, sacar la lavadora al exterior no es una simple decisión doméstica. Puede afectar a la estética del edificio, generar ruido hacia el resto de vecinos, requerir modificaciones visibles en la fachada o incluso implicar instalaciones de agua y desagüe que no siempre están autorizadas.

La Ley de Propiedad Horizontal no menciona expresamente la palabra “lavadora”, pero sí contiene reglas aplicables a este tipo de situaciones. El artículo 7.2 establece que al propietario y al ocupante del piso o local no les está permitido desarrollar en la vivienda o en el resto del inmueble actividades prohibidas en los estatutos, dañosas para la finca o que contravengan las disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. Es decir, si la lavadora en la terraza provoca ruidos constantes, vibraciones, molestias nocturnas, filtraciones, problemas de salubridad o conflictos con otros vecinos, la comunidad puede actuar al amparo de este precepto.

Además, el artículo 7.1 de la misma ley también puede entrar en juego. Este punto permite al propietario modificar elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de su piso o local, pero siempre que no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, ni perjudique los derechos de otro propietario. Esto es importante porque instalar una lavadora en una terraza puede exigir tomas de agua, desagües, canalizaciones o elementos visibles desde el exterior. Si esas modificaciones afectan a la fachada, alteran la imagen del edificio o se realizan sin autorización cuando afectan a elementos comunes, la comunidad puede exigir que se retiren o que se reponga la situación anterior.

Multas de 3.000 euros

El principal riesgo práctico, no obstante, suele estar en el ruido. Una lavadora puede emitir alrededor de 45 o 50 decibelios durante un ciclo normal y alcanzar cifras mucho más altas durante el centrifugado, según estimaciones citadas en informaciones recientes sobre sanciones por ruido doméstico. Algunos municipios establecen límites más estrictos durante la noche y contemplan multas que pueden llegar a los 3.000 euros o incluso superar esa cifra en los casos más graves, dependiendo de la ordenanza local, la reincidencia y la intensidad de la molestia. Ahora bien, para sancionar no basta normalmente con la queja de un vecino: lo habitual es que intervenga la Policía Local o el servicio municipal correspondiente y que se mida o acredite que el ruido supera los niveles permitidos.

Por tanto, tener la lavadora en la terraza puede salir caro si genera molestias, incumple las normas de la comunidad o vulnera la ordenanza municipal de ruido. La recomendación más prudente es revisar los estatutos, consultar con la comunidad antes de instalarla en una zona visible o exterior, evitar su uso en horario nocturno y comprobar que no se han realizado modificaciones no autorizadas en fachada, desagües o elementos comunes. Si el conflicto ya existe, lo aconsejable es empezar por el diálogo; si no hay solución, puede intervenir el presidente de la comunidad y, en último término, acudirse a la acción de cesación prevista en la Ley de Propiedad Horizontal para actividades molestas.

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Fuente: Información