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Vivienda

Ni el sueldo fijo ni una buena pensión son suficientes: así obliga el alquiler a que abuelos y jóvenes mileuristas compartan piso

Un hombre de 72 años confiesa que no hay posibilidad de encontrar una casa a un precio asequible

Más de un millón de catalanes caen en la extrema pobreza tras pagar el alquiler: "Después ya no me queda nada"

Un joven comparte piso con una mujer mayor, dentro de un programa de convivencia, en Barcelona.

Un joven comparte piso con una mujer mayor, dentro de un programa de convivencia, en Barcelona. / Jordi Otix

Cristina Sebastián

Barcelona
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Las previsiones indican que el precio de la vivienda continuará subiendo durante este 2026, y acceder a la compra o alquiler de un piso es complicado incluso para personas que disfrutan de cierta estabilidad económica.

En una entrevista en el programa 'Hoy por Hoy', de la Cadena Ser, Miguel, un pensionista de 72 años, ha confesado que se ve obligado a compartir piso por las constantes subidas del alquiler.

Subida del 23%

Miguel comenta que, durante los primeros años en su piso en la periferia de Sevilla, pagaba 660 euros de alquiler, una cantidad que estaba dentro de sus posibilidades. Sin embargo, hace unos años los precios comenzaron a subir y se vio solo ante un alquiler que superaba los 800 euros.

“En tres años ha subido un 23% el alquiler, y ya no es un tercio de mi pensión, ahora es casi la mitad”, admite el pensionista.

Una buena pensión

El hombre, de 72 años, reconoce que “aunque no tengo la pensión máxima, tengo una que es buena, de unos 2.000 euros”.

A pesar de que su pensión le permitiría seguir pagando el alquiler, Miguel consideró que era un gasto demasiado elevado para afrontarlo él solo.

Compartir piso con un joven

El pensionista comenta que intentó buscar otro piso más asequible, pero se encontró con que el suyo era de los más baratos en la zona. El pensionista explica que “no hay posibilidad, no hay donde elegir”.

Al no encontrar otra solución, Miguel tomó la decisión de compartir su piso para poder dividir los gastos de alquiler. “Voy a compartir ese piso, voy a perder una parte de mi libertad, y tengo que vivir con alguien que no conozco”, comenta.

Su compañero de piso es un joven de 24 años que, aunque es cocinero titulado, solo cobra el salario mínimo y también se ha visto afectado por el actual problema de la vivienda.