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Vivienda

Ni Ámsterdam ni Berlín: esta es la ciudad europea más cara para afincarse

Factores como el mercado inmobiliario competitivo, el acceso a servicios públicos y la estabilidad económica local son determinantes al evaluar si un destino es realmente asequible para un nuevo residente

¿Alquiler de 200 euros? El último 'refugio' de España que resiste a un mercado que ya ha duplicado sus precios

Ni Ámsterdam ni Berlín: esta es la ciudad europea más cara para afincarse

Ni Ámsterdam ni Berlín: esta es la ciudad europea más cara para afincarse

Guillem Ortu

Guillem Ortu

Barcelona
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Mudarse a Europa es una aspiración para muchos que buscan una mayor calidad de vida, seguridad y un entorno cultural enriquecedor. Sin embargo, la realidad económica varía drásticamente de una capital a otra, convirtiendo la elección del hogar en una decisión financiera estratégica que depende del equilibrio entre ingresos y gastos. Factores como el mercado inmobiliario competitivo, el acceso a servicios públicos y la estabilidad económica local son determinantes al evaluar si un destino es realmente asequible para un nuevo residente.

Un estudio llevado a cabo por la plataforma digital de pagos internacionales Remitly ha analizado estos y otros aspectos para dar a luz a un informe sobre los "mejores sitiios para vivir en Europa".

Alternativas de presupuestos amigables en la península

Dentro de este panorama de opciones, ciudades como Valencia emergen como alternativas sumamente atractivas por su equilibrio entre coste y beneficio respecto a otras alternativas como Madrid y Barcelona, con precios más elevados.

Vista aérea de la ciudad de Valencia.

Vista aérea de la ciudad de Valencia. / Archivo

Por otro lado, Lisboa se destaca por gastos mensuales moderados, estimados en alrededor de 640 euros por persona (sin incluir renta), lo que la posiciona como una de las opciones más amigables para el presupuesto en Europa occidental.

Mercados competitivos y capitales del norte

Al subir en la escala de costes, encontramos ciudades como Ámsterdam y Copenhague, que presentan desafíos considerables para el bolsillo de cualquier comprador. Estas urbes requieren presupuestos mensuales de aproximadamente 900 y 1.000 euros respectivamente solo para cubrir necesidades básicas antes de sumar el pago de la vivienda. Ambos mercados son conocidos por ser extremadamente competitivos; en Ámsterdam, por ejemplo, encontrar un apartamento disponible puede ser una tarea ardua que requiere actuar con rapidez y disponer de un respaldo financiero sólido para depósitos y pagos iniciales.

En contraste con estas elevadas cifras del norte, Praga se mantiene como una de las capitales más económicas y presupuestarias del continente, ofreciendo una belleza histórica comparable a la de cualquier gran metrópoli. Con un gasto mensual estimado de apenas 600 euros sin renta, la capital de la República Checa permite que el dinero rinda mucho más en términos de ocio y servicios que en sus contrapartes occidentales.

Praga.

Praga. / VIAJAR

La cima del coste: el caso de Zúrich

Finalmente, al analizar la ciudad que encabeza la lista como el destino menos asequible y más costoso para establecerse, nos encontramos con Zúrich. Esta metrópoli suiza es un centro global de finanzas y banca que ofrece una estabilidad y limpieza inigualables, pero a un precio que es, con diferencia, el más alto según los datos analizados. Con un coste de vida mensual por persona de unos 1.450 euros (excluyendo el alquiler), Zúrich se posiciona como la ciudad más cara, superando significativamente a otros núcleos importantes como Berlín o la mencionada Copenhague.

A pesar de estos costes prohibitivos, vivir en Zúrich se asocia con salarios muy elevados en sectores especializados como la tecnología y la farmacéutica, lo que puede mitigar la carga financiera para profesionales establecidos. No obstante, para el comprador promedio, la barrera de entrada al mercado inmobiliario suizo es la más alta de Europa, exigiendo una planificación financiera meticulosa y el cumplimiento de requisitos burocráticos estrictos para asegurar una propiedad en una de las sociedades más organizadas del mundo.