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"Desapercibida"

El experto inmobiliario Sergio Gutierrez habla claro sobre la nueva medida de vivienda en Catalunya: "Es una de las mayores limitaciones a la propiedad privada"

Un asesor inmobiliario lanza un aviso a los propietarios de viviendas protegidas: "¿Qué clase de indefensión jurídica es esta?"

Una pareja se instala en una de las Viviendas de Protección Oficial de la plaza de las Glòries.

Una pareja se instala en una de las Viviendas de Protección Oficial de la plaza de las Glòries. / Zowy Voeten

Pedro Sanjuán

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Si tienes una vivienda protegida, o te estás planteando comprar o vender una, hay una idea clave que, a veces, se olvida: el precio no siempre lo marca el mercado.

En Catalunya, por ejemplo, la propia Agència de l’Habitatge de Catalunya ofrece una calculadora pública para consultar los precios máximos de venta y renta en función, entre otras variables, del año de calificación y el módulo aplicable.

También conviene recordar que el régimen de una vivienda protegida no es un detalle menor: implica condiciones administrativas y, en algunos casos, debates sobre cuándo puede dejar de serlo. A nivel estatal, el Ministerio de Vivienda señala que la descalificación de una vivienda protegida es competencia de las comunidades autónomas, que son las que establecen el procedimiento correspondiente.

Doble vertiente

En paralelo, el trasfondo político y social es evidente: la normativa de vivienda suele moverse entre el objetivo de facilitar el acceso y el de dar seguridad a propietarios y compradores.

En España, la Ley por el Derecho a la Vivienda se plantea precisamente como un marco para reforzar políticas públicas vinculadas al acceso a una vivienda digna.

Con ese contexto de fondo, Sergio Gutiérrez, experto inmobiliario, lanza una advertencia en su mensaje: “Atención que acaban de limitar el precio de venta de la vivienda”, y sostiene que la nueva normativa en Catalunya ha pasado “casi desapercibida”.

Solo a las viviendas sociales

En su lectura, la medida llega acompañada de algo mucho más profundo: “Una de las mayores limitaciones a la propiedad privada que nunca habíamos visto”. Y sitúa el foco en una “prórroga forzosa” que afectaría a viviendas de protección oficial.

Lo que describe es, en la práctica, alargar la condición de protegida de viviendas que, según explica, por contrato iban a pasar a ser libres: se cogerían pisos que “según contrato pasaba a ser libre” y se haría que “no se pueda descalificar durante más tiempo”. Para él, el efecto directo es que se limita el precio de venta de una vivienda que “en teoría debía ser libre de pleno derecho”.

Decenas de miles de viviendas afectadas

El experto pone incluso una cifra sobre la mesa: afirma que solo en Barcelona unas 40.000 viviendas se verán afectadas en los próximos años por esa prórroga forzosa.

Y añade el impacto doméstico: viviendas que, en su planteamiento, deberían venderse a precio de mercado se quedarían con un precio limitado, y familias que esperaban vender como vivienda libre verían cómo sigue siendo protegida.

Con lo cual, si esas personas quieren venderlas, tendrán que hacerlo al precio que marca la ley, no al que quieran o al que estipule el mercado.

Gutiérrez introduce además un matiz personal: dice que entiende la lógica de que la vivienda pública se mantenga como pública para evitar que alguien se “enriquezca” con dinero público, pero insiste en que si algo se pactó en un contrato, debería respetarse.

Y lo plantea como un choque directo con la seguridad jurídica: “¿Qué clase de indefensión jurídica es esta?”, antes de rematar con preguntas sobre si esto marca un punto de inflexión y si al espectador le parece bien la prórroga en la vivienda protegida.