Carles Ruiz: "Para hablar de educación, ¿tendré que ir a hablar con Lluís Llach o con Karmele Marchante?"

El alcalde de Viladecans critica duramente el Govern de la Generalitat por no dar respuesta a varias necesidades del municipio y asegura que "ha dejado de lado la política"

Carles Ruiz, alcalde de Viladecans: La Generalitat ha abandonado la política / JOAN SALICRÚ / MARC GINER

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LAURA MARÍN / JOAN SALICRÚ / BARCELONA

Carles Ruiz (Barcelona, 1962) se le ve tranquilo en su asiento del despacho del alcalde de Viladecans, población del Baix Llobregat de 65.358 habitantes. El que acaba de empezar, con 1.500 votos de más, es su tercer mandato entero –el cuarto si se consideran los dos años anteriores, cuando accedió a la alcaldía después de la renuncia de Jaume Monfort-. Exhibe conocimiento de la ciudad, visión de la realidad social y no ahorra críticas contra algunos departamentos de la Generalitat y la lista de Junts pel Sí. En su partido, el PSC, Ruiz es secretario de Empresa, Innovación y Sociedad de la Información a nivel catalán. También es vicepresidente de Localret y presidente del Comitè Executiu del Pacte Industrial de la Regió  Metropolitana de Barcelona. 

Esta semana ha empezado el curso escolar. En Viladecans ustedes reclaman desde hace tiempo la construcción del nuevo instituto y escuela Mediterrània. ¿En qué punto se encuentra esta cuestión? Somos una ciudad con una población joven muy importante y por lo tanto también lo es la población que va a la escuela. De hecho hemos conseguido que no se haya cerrado ningún centro con los recortes de los últimos años pese a los problemas que ha habido con el Departament de Ensenyament. En Viladecans han empezado con total normalidad todos los centros [la entrevista se hizo el lunes] pero tenemos aún pendiente la construcción de una nueva escuela y un nuevo instituto, que están pendientes de construcción por parte del gobierno y que sigue siendo una de nuestra reclamaciones hacia el gobierno de la Generalitat. 

Pero en general, la relación que ustedes tienen con el Govern de la Generalitat, ¿es buena o la diferencia política enturbia las conversaciones?

Yo siempre he pensado que los problemas de Viladecans tenemos que resolverlos entre todos y por lo tanto lo que intento y lo que intentamos es colaborar con el Govern. Y tengo que que decir que en muchos ámbitos hemos conseguido unos niveles de colaboración muy buenos, tanto en el campo de la actividad económica -estamos trabajando codo a codo con el INCASOL para desarrollar los nuevos espacios de dinamización económica-, como con el propio Departament d'Ensenyament -aunque no haya colaboración en referencia a la construcción de los nuevos centros sí lo hay en todo lo que se refiere a la mejora del éxito educativo en Viladecans; hemos conseguido un incremento del 14 por ciento de éxito en evitar el fracaso escolar en cuatro años-. Pero en otras cuestiones, no obtienes esta respuesta. Tenemos pendiente por ejemplo la construcción de la carretera y del carril bici que nos lleva a la playa, tenemos los centros educativos que mencionaba para construir y también la ampliación del hospital de Viladecans y el incremento de la frecuencia de paso del tren. A mí lo que me preocupa de las elecciones que vienen, de las cuales saldrá el gobierno que tiene que darnos soluciones en el futuro, es que no tengo claro con quien tendremos que hablar y como tendremos que hacerlo, porque las prioridades me parece que irán por otra parte.

O sea que espera poco del futuro Govern, si se impone el soberanismo, vaya.

La sensación que tenemos es que se ha abandonado la política. Que ahora solo hay una cuestión que es importante y que la política, que es decidir entre una opción y otra en los servicios públicos y de la economía, va aparte. Yo no sé, por ejemplo, si respecto estas nuevas escuelas que tenemos que construir tendré que hablar con la Karmele Marchante o con Lluís Llach. O si la actividad económica la decidirá la CUP o los 'consellers' de Convergència. La vida no funciona así. Nosotros tenemos que tomar decisiones sobre si se construye una escuela o sobre sanidad y para ello necesitamos una interlocución con la Generalitat. Y hoy por hoy no se nos está dando esta interlocución. A mi me preocupa, por lo tanto, este abandonamiento de lo público, que por cierto el PP también está cayendo en ello, porque hace frentismo: "No importa lo que pienses, lo importante es el país, la patria o las instituciones”. Yo creo que esto es un error y que el día siguiente al 27-S tendremos que hablar de educación, y de sanidad; y el gobierno que esté tendrá que hablar de cultura y de movilidad. Y entonces me pregunto, sobre estos aspectos, ¿tendrán la misma opinión Mossèn Ballarín y Raül Romeva? Seguramente no. Y esta es la incertidumbre que tenemos.

Usted es el alcalde de una población donde parece difícil que el soberanismo gane las elecciones. La gente de Viladecans que no sintoniza con esta posición, ¿vive la actual situación como un conflicto? ¿O esta es una construcción falsa?

La principal preocupación de la gente de Viladecans es el paro. Y los principales esfuerzos que estamos haciendo desde el Ayuntamiento en relación a eso es combatir los efectos de la crisis -la ayuda a las familias, la política social, el apoyo a la educación- y por otra parte trabajar también las inversiones, haciendo que empresas vengan a Viladecans para crear puestos de trabajo, formando la gente... el contexto actual, de no saber qué pasará, de incertidumbre, de caminos que no están claros, dificultan por un lado la estabilidad para crear ocupación y actividad económica, y por otra parte también nos dificulta la interlocución con un gobierno que tendría que ayudarnos. Y éste es el problema. Al final, la gente de Viladecans sufre las consecuencias de los recortes en ayudas sociales, en sanidad, en educación... que –atención- no tienen que ver solo con la crisis. Tiene que ver también con una concepción de la política que se ha aplicado por parte del Govern. Nosotros también hemos sufrido la crisis, en el Ayuntamiento, pero hemos rebajado el dinero dedicado a unas cosas y hemos incrementado sustancialmente los recursos en política social, en educación, en promoción económica... Lo que hemos hecho nosotros, el gobierno también tenía que haberlo hecho.

¿Pero algo debe de tener de razón la Generalitat cuando ha habido que recortar servicios porque no alcanza la financiación, no?

Es que tiene que ver más con qué haces del dinero, no con cuanto dinero tienes. El Servei d’Ocupació de Catalunya, durante muchos años, ha habido una tendencia a privatizarlo, no una política de irlo cediendo a los Ayuntamientos, al ámbito público, para generar políticas de ocupación; se ha ido traspasando a empresas para que lo gestionen. Lo mismo ha pasado con la sanidad. Es decir, no es solo una cuestión de cuantidad, es también una cuestión del uso que se hace de estos recursos. Y el uso que se ha hecho no es el adecuado. Pongo otro ejemplo, los sistemas de ocupación profesional. Cada año, a última hora, sabemos el dinero que tendremos para llevarlos adelante. Y las políticas que se harán. Así no se puede planificar la inserción de la gente... el problema es que si los recursos se gastan al margen de los Ayuntamientos, de la gente que estamos en el territorio, de las empresas, de los que sabemos las necesidades que tienen los trabajadores y las empresas… estos recursos dejan de ser útiles. Por muchos que tuviéramos.

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(Mañana miércoles, segunda parte de la entrevista a Carles Ruiz, alcalde de Viladecans)

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