07 abr 2020

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Toto no tiene muy claro qué es eso de la sororidad, pero la irradia. Tampoco acaba de identificarse con la etiqueta de feminista. "Para mí se queda corta; yo soy más humanista, creo en la igualdad", le dice a su nieta. "Pero el feminismo es eso, Toto, ¡es justamente eso!", le responde la joven, a quien se le iluminan los ojos cuando mira y escucha a su abuela. Es martes y son las cuatro de la tarde. Todos los martes y los jueves Nico come casa de sus abuelos cuando sale del instituto. Estudia segundo de bachillerato, año intenso, en el Poeta Maragall. Comen juntas, charlan y ríen. Ríen mucho. La abuela le pregunta a su nieta por los exámenes, las amigas y los chicos. Los de ella y los de su hermana. "Es muy cotilla", dice Nico con una sonrisa. La joven también tiene preguntas. Le pide a Toto -el apodo es cosa de sus nietas, pero ya la llama así todo su entorno- que le cuente historias de cuando ella era joven, de sus hermanas...

"¡El feminismo es eso; tú eres feminista!" (leer noticia)