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Fue tras dos años de estancia en Alemania y de regreso a España que Pablo Arboleda, jiennense y arquitecto, tuvo una epifanía que, así, a bote pronto, más de uno pensará que menuda tontería, pero a poco que se deja reposar la idea esta coge las dimensiones de un caso para Iker Jiménez, un cuarto milenio de padre y muy señor mío. ¿Por qué los toldos son verdes? Vale, los hay, aunque muy pocos, anaranjados. Los más recientes, los de las últimas promociones inmobiliarias y de algún local modernete, puede que incluso sean de grises mortecinos. Pero la aplastante mayoría, en proporciones de votación búlgara, son verdes. ¿Es esa la verdadera enseña de España? Lo pregunta, y muy en serio, Arboleda. Hay una imagen en el indispensable vídeo que acompaña a esta noticia (lectores de papel, como sea, búsquenlo) que lo explica todo sin palabras. Dos balcones, en uno de ellos, la ‘estelada indepe’, en el de al lado, la rojigualda con el toro osborniano como escudo. Menudos silencios debe haber en el rellano de la escalera mientras se espera el ascensor. Pero por encima de esa cainita diferencia ideológica, un denominador común. Los dos balcones tienen su toldo verde.

La bandera que nadie discute (leer noticia)