21 sep 2020

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Pese al auge de Vox, a la difícil situación de las maltratadas durante el confinamiento, a la brecha laboral o la de cuidados, el movimiento feminista anda envuelto en un debate encendido en torno a si las mujeres deben ser consideradas así debido a su sexo biológico o, por el contrario, a su identidad de género o el sexo sentido. La polémica ha surgido porque en varios países se ha permitido que las personas transexuales puedan cambiar registralmente de nombre sin un tratamiento quirúrgico, de hormonas o sin aval médico. El movimiento trans defiende que un hombre puede ser considerado mujer y viceversa si ese es su sentimiento y deseo, independientemente de su sexo. Por el contrario, el feminismo clásico considera que las mujeres son discriminadas por el hecho de ser mujeres, y que aquellas leyes que para dar cabida a los trans mencionan el género (al que consideran una construcción social del machismo) y no el sexo desdibujan a las mujeres y dificultan la sempiterna lucha por la igualdad.

Arrecia la división en el feminismo en torno a los derechos de las personas trans (leer noticia)