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El acto se celebró este martes, al día siguiente del operativo desplegado en la plaza de Catalunya y anunciado a bombo y platillo para desalojar a los vendedores ambulantes. Y pasó tan desapercibido en la agenda pública como lo hace su imprescindible trabajo. En sus camisetas de colores, un mensaje claro: "a nuestra lucha, poder migrante". Tan claro como su emocionante y durísimo discurso de agradecimiento, un puñetazo a la conciencia de la blanca Europa a cada frase. No es habitual que los inmigrantes, menos si son pobres, y aún menos si, además, son rebeldes, tengan la oportunidad de hablar en el Parlament, y la aprovecharon. La entrega del Premi Solidaritat 2018, que otorga el Institut de Drets Humans de Catalunya y que ganó el Espacio del Inmigrante, llenó la tarde de este martes el Parlament de algo que no suele abundar en esos lares. De verdad. En un discurso crítico del más antisistema y transformador de los movimientos sociales de la ciudad, cargado de emoción e interrupido por aplausos, abrazos y sonrisas sinceras.

Y llegó la tarde en la que la voz de los manteros se escuchó en el Parlament (leer noticia)