Ir a contenido

El nombre de Joseph Gutheinz es poco o nada conocido en España, y es una lástima, porque para un descendiente de la saga de los Franco debería ser como mentarle Van Helsing a Drácula o Simon Wiesenthal a Adolf Eichmann. ‘The Moon Rock Hunter’, así le llaman en Estados Unidos, el hombre empeñado en poner fin al tráfico ilegal de piedras lunares, tal vez como sucedió con aquella pequeña porción que, recogida por la tripulación del 'Apolo 11', le fue regalada a España y que Francisco Franco, como si de un Pazo de Meirás cualquiera se tratara, se la llevó a su casa. Nunca más se supo. La familia ha sostenido siempre que se extravió en una mudanza. Menudo despiste. Gutheinz recuperó hace 15 años la porción que Richard Nixon regaló a otro país amigo, Honduras, cuando iba a venderse por cinco millones de dólares. Vamos, que los Franco dicen que extraviaron de la forma más tonta unos gramos de Luna, una piedra geológicamente de gran valor, de unos 3.900 millones de años de antigüedad, y simbólicamente de precio incalculable.

Cuando los Franco robaron la Luna (leer noticia)