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En los tiempos que corren, en los que el consumo televisivo está marcado por las plataformas de streaming que lanzan su oferta para que el público pueda devorarla del tirón, cuesta pensar en una serie que haga que todo el mundo hable de ella a la mañana siguiente de la emisión de cada episodio. O que te obligue a estar al día para no ser víctima de los indeseados spoilers. O peor aún: que te fuerce a trasnochar porque no se emite hasta las tantas de la madrugada, en paralelo con EEUU, y no quieres tener que poner cara de póquer cuando te pidan tu opinión sobre el último capítulo. Pregúntele a cualquiera y solo le dirá un nombre: Juego de tronos.

'Juego de tronos': en busca de un final a la altura (leer noticia)