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Los problemas de las ciudades a veces toman nombre propio. Entonces, esos términos que encabezan estadísticas, como delincuencia y desórdenes públicos, adquieren un trágico rostro. Para el alcalde Jordi Hereu, fue Johnny S. Para la alcaldesa Ada Colau, quizá sea Sara. El primero es el guardia urbano que en la vigilancia de una casa okupada recibió una pedrada que lo dejó tetrapléjico y con graves secuelas psíquicas. La segunda es la joven que murió acuchillada hace poco más de una semana en el Port Olímpic. El entorno próximo a Hereu reconoce que el político quedó emocionalmente tocado por la agresión de Johnny. Probablemente, Colau tampoco olvidará la vida segada de Sara.

Colau, Hereu y esos nombres (leer noticia)