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Tengo entre mis dedos una peseta, una 'rubia', una moneda exactamente igual a la que utilizamos Miguel Gila, Joan Barril y yo para enterrar a Franco, cuyo perfil aparece en una de las caras del metal, y en la cruz, el aguilucho. Si a Franco le sucedió Juan Carlos, a la peseta (pieza pequeña) la reemplazó el 1 de enero de 2002 el euro, que valia 166,386 veces más que ella.

¡Viva Franco! (leer noticia)