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Están de plácemes en el Poblenou porque el rey defenestrado ha recuperado su trono: el ninot del Tío Che ha vuelto a su lugar de siempre y lo ha hecho en loor de multitudes, encabezando desfile, como toca a todo rey, escoltado por su pueblo y por los dragones del reino, es decir, por los vecinos y la Colla de Dracs del Poblenou. La decisión del ayuntamiento de ordenar a la horchatería del mismo nombre la retirada de la figura –una inspección determinó que era "un elemento no autorizado en la terraza"– enardeció a los vecinos, desencadenó una ruidosa campaña en internet y obligó al ayuntamiento a dar marcha atrás. Tres días permaneció el Tío Che en el exilio, aunque en buena compañía: fue acogido en el Centre d’Imagineria Festiva del barrio, donde convivió con gigantes y dragones. Hasta este lunes, que volvió a su lugar de siempre en la Rambla del Poblenou.

El Tío Che es intocable (leer noticia)

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