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La sentencia del ‘procés’ cayó sobre la vida cotidiana catalana con el estruendo previsto. Las previsiones acertaron: para el Tribunal Supremo, lo que sucedió en el convulso otoño del 2017 tiene un nombre, y es sedición. Las largas penas a nueve líderes independentistas provocaron protestas en las calles y el aeropuerto, y las reacciones políticas estuvieron muy condicionadas por la inminencia de las elecciones generales. Los condenados resumieron su indignación en una frase: "No es justicia, es venganza".

Sentencia del 'procés': Tensión en la calle contra una sentencia dura (leer noticia)