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No la reclamará nunca porque tampoco cree que le pertenezca. Más bien piensa todo lo contrario. No considera Ernesto Valverde que esta Liga sea suya. Ni mucho menos. Es propiedad de Messi, reinventándose un año más ofreciéndose registros nuevos a un juego infinito, aunque, en realidad, sí le pertenece al técnico, quien sigilosamente ha construido una obra faraónica. Aunque no se le reconozca. A él le da igual. Tampoco lo busca. Ni dirías que lo pretende.

La Liga de Valverde (capítulo dos) (leer noticia)