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Y la abuela Herminia agarra a su yerno –exyerno casi– Antonio Alcántara y le dice: "Mírame a los ojos, Antonio. Tú ya no vives en esta casa. Merche hace y deshace sin tener que pedir permiso a nadie. Se ha liberado. ¡Es como si se hubiera quitado la faja!". Y Antonio, que se resiste a comprender lo que pasa, exclama: "Ya, y en ese caso ¡la faja es un servidor!". Y la escena se tiñe de un color entre cómico y trágico.

Merche liberada: se ha quitado la faja (leer noticia)