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Está en el punto de mira. Le abuchean. Le llaman botifler. Le echan de manifestaciones indepes. Estoy hablando de Gabriel Rufián. Y en Polònia (TV-3) que son delicados y sensibles, le han dedicado un musical para acabar de redondear la batucada. El Rufián polaco cantaba: «Mira la estelada, ya está muy gastada. Con el PSOE quiero pactar y con los Comuns sumar. Voy cambiando de rumbo hasta quedar en gayumbos» y en efecto acaba en calzoncillos, con los pantalones en los tobillos, y el recochineo es colosal. ¡Ah! Hacer un programa de humor es fantástico. Puedes decir lo que en el Telenotícies no se atreven, pour l’instant. Entendámonos. Polònia es humor, eso es incuestionable. Un humor de trayectoria larga. Y con buen reparto del sarcasmo. En esta misma edición vimos a Quim Torra atendiendo al teléfono una llamada que está sonando. Dice el comunicante: "Quiero hablar con el president". Y Torra contesta: «Pues llame a Waterloo». O sea que en Polònia cuentan lo que en el TN quizá algún día, cuando cambien las consignas, se atreverán: que el tinglado lo maneja el hombre de Waterloo, y que lo que hay aquí es su botones nada más. A pesar de que el procés a veces escora Polònia hacia derroteros menos humorísticos y más al servicio del credo oficial, este sketch sobre el president demuestra que hay sentido del equilibrio en el mordiente de los polacos. Por eso crearon Està passant, que también es propiedad de Toni Soler, y que nació como trinchera. Lo advertí aquí el día que estrenaron, hace dos años. Ahí disparan casi siempre en la misma dirección. La pátina de humor es maquillaje. Ese es un tema analizable.

Rufián en calzoncillos, caña al 'malo' (leer noticia)