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Cuando Pablo Motos (El hormiguero, A-3 TV) le dijo que, por haberle invitado, había recibido más insultos que en 14 años seguidos de programa, Santiago Abascal echó mano al bolsillo, le lanzó un blíster de píldoras, y añadió: «Yo también estaba preocupado por ti. Por eso te he traído estos antiinflamatorios». Oportuna terapia. Es el propio Abascal quien aconseja que cada vez que le veamos en la tele nos tomemos un ibuprofeno, para evitar inflamaciones y que nos haga menos daño. Evitó en esta ocasión Pablo Motos dar entrada a su invitado con su habitual «¡Ha venido a divertirse a El hormiguero...!». Esta vez la palabra diversión ha quedado aparcada. No estaba el horno para bollos, y menos con el cacao que había en las redes, llamando a boicotear el programa. ¡Ah! Estos llamamientos siempre producen el efecto contrario: con Abascal se ha conseguido la mayor audiencia de la historia de El hormiguero (23,5%), solo superada por tres décimas por Isabel Pantoja, cuando estuvo en el 2017.

Abascal con ibuprofeno asusta menos (leer noticia)