18 sep 2020

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La primera película de producción europea del japonés Hirokazu Koreeda se ajusta a una modalidad bastante cultivada por el cine francés, la de una reunión familiar en una casa, generalmente de verano, en el campo o cerca del mar, y los conflictos que emergen con bastante rapidez entre todos los reunidos. Tras los saludos y afectos iniciales, basta solo una palabra o un gesto para que salte la espoleta y las malas experiencias del pasado resurjan con fuerza.

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