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Este fin de semana, el alcaldable Ernest Maragall ha hecho un minitour muy interesante. El sábado estuvo en TV-3, y el domingo, en La Sexta. Sería injusto decir que va por las teles para irse autoproclamando alcalde de manera virtual. Pero se le nota, eso sí, una convicción íntima, muy hermosa, de que el alcalde va a ser él y nadie más. El sábado, en el Templo de El Palmar de Troya FAQS (TV-3), estuvo muy suelto. Es natural, jugaba en casa. Nada más sentarse, dijo que estaba seguro de que iba a ser alcalde «por respeto a la decisión de los ciudadanos». ¡Ah! Por fortuna no se entró a analizar cuántos votos le han dado los barceloneses al independentismo, porque ese recuento es terrible, como ya demostró la señora Budó y su genial invención de la nueva matemática. De esta conversación lo que más nos gustó en casa fue cuando Ernest insinuó que hay montada «una operación de Estado» para evitar que un independentista sea alcalde. Cristina Puig se alarmó. «¿Quién está detrás, quién...?», le pidió, ansiosa y transtornada. «Collboni y Valls –advirtió él–. Los dos están en perfecta dependencia de sus socios españoles». ¡Ah! Fue un aviso que, dicho desde el Templo FAQS, retumbó de manera colosal. Ni sacando por el plató a Lucifer y Satanás en unas jaulas, hubiesen logrado horrorizarnos más.

La 'tournée' de l'Ernest, y Ada vigilando (leer noticia)