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Casi simultáneamente, con muy poca diferencia de tiempo, las dos heroínas más seguidas, más consumidas por el voraz apetito de la audiencia, la Khaleesi y la Pantoja, vivían en la tele capítulos inciertos. El final de Juego de Tronos ha sido de pena. La red está que arde. Piden que lo reescriban de nuevo, que lo cambien, que le den la altura escénica y argumental que se merece, y que lo emitan enseguida porque sus fans están que muerden. Efectivamente. Ha sido un cierre sin altura, sin emoción, sin la categoría que tan extraordinaria serie debería tener. El guion, más que un final memorable, ha dibujado torpemente una desbandada general, como si los personajes molestasen y había que sacárselos de encima como quien sacude el polvo de una alpargata desde el balcón.

La Khaleesi y la Pantoja: heroínas sin gloria (leer noticia)