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El anuncio del retiro definitivo del rey emérito, cesante o dimitido, Juan Carlos I, excita de nuevo el interés televisivo. Dadas las pintorescas características que acompañan su regia vida, en la tele la información y el cotilleo se funden. Según la versión oficial del NO-DO de la monarquía (Audiencia abierta, sábado 1 de junio, TVE-1) esta jubilación: «Es su voluntad y deseo, y así se lo comunicó por carta a su hijo, el Rey. Mantendrá solamente su actividad privada. Este domingo le hemos visto en la Plaza de Toros de Aranjuez». Es decir, tenía ganas de pasar página, nos asegura TVE-1. Distinta ha sido la interpretación de Pilar Urbano en el Deluxe (Tele5). Esta periodista y escritora, experta en la regia familia, trazó un perfil del jubilado más puntiagudo. «Si supìeramos de donde provienen los dos mil millones de euros de su fortuna, nos escandalizaríamos (..) Hay brumas que pueden salir y empañar la monarquía. ¡Ya en 1956 tuvo una paternidad no reconocida! (..) Su hijo, el rey, le ha dicho: o dimites o te dimito». O sea, según Pilar Urbano las brumas que había que evitar se resumen en dos: las bragueta y la fortuna. ¡Ahh! La sagaz habilidad de esta admirada periodista es magnífica. Desde que Juan Carlos abdicó, hace cinco años, dice de él lo que nunca antes se atrevió a decir. Comprendamos a Pilar. Hay Rey nuevo. O sea, ¡Viva el Rey! Preservemos su limpieza. Al cesante y jubilado, coloquémosle las pulgas. Es verdad que se las ha ganado a pulso, eso sí.

Amarguras regias, jubilados de lujo (leer noticia)