24 sep 2020

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Cartones, carrito, manta, bolsas y bolsas llenas de nada y vacías de todo. Con los ojos cerrados, cualquiera de nosotros puede describir fácilmente el set de una vida sin techo. Las hemos visto en cajeros y acomodadas sobre el bordillo de locales, buscando una mínima protección de la lluvia, el frío o el viento. Es una imagen habitual en ciudades como Nueva York, París o Barcelona. Vecinos y turistas conviven con esa postal, cruzándose con ella a diario en sus calles. Pero verlos no supone ser conscientes de lo que significa una vida en la que esos cartones, carrito, manta y bolsas dentro de más bolsas son la única compañía.

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