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Clandestinos, pero activos. Los pisos colmena ya son una realidad en Barcelona pese a la ofensiva frontal desplegada en los últimos meses por los ayuntamientos de Barcelona y L’Hospitalet y por diversos colectivos activistas de la vivienda para frenar su despegue. Más clandestinos que un bar durante la ley seca, que un club gay en el franquismo o que un afterhours en la última década. Porque solo quienes residen conocen la ubicación de estas viviendas -en marcha en Gràcia y Les Corts-, para evitar que sean desmantelados como ha sucedido con los anteriores intentos. EL PERIÓDICO se ha alojado en uno de ellos para retratar esta realidad tan polémica que supone la enésima vuelta de tuerca al grave problema de la vivienda en una ciudad encarecida como Barcelona. En otros territorios menos ‘hostiles’ al invento se ultiman varias inauguraciones: un espacio para más de 40 personas en Gavà, dos en Madrid y tres en Mallorca. Pero sobre la mesa hay 17 ubicaciones previstas para la capital catalana.

Durmiendo en el primer piso colmena clandestino de Barcelona (leer noticia)