La nueva fajana del volcán de La Palma mide ya varias hectáreas

La nueva fajana no puede estar más vigilada. Al amanecer la patrullera de la Guardia Civil es testigo del contínuo aporte de lava que recibe. A las 9 de la mañana un dron la graba tranquila. Está muy cerca del muelle de Tazacorte y apenas hay gases. Eso nos permite observar su gran tamaño. Mide ya varias hectáreas y el juego del mar ya ha formado incluso una playa. Al borde del acantilado la lava continúa cayendo imparable. Si seguimos el recorrido de la colada la vemos más viva que nunca. Por eso ha ensanchado mucho. El peligro es que se una a la colada de La Laguna que está justo encima. Ésta se detuvo hace semanas a las puertas de cientos de casas y ahora puede revivir. Algunas viviendas se ven ya cercadas por la lava como si flotaran en ella. La lava no deja de manar y en algunos momentos recorre hasta diez metros por segundo. Este mediodía la lava llegaba al mar con tanta potencia que la fajana estaba envuelta en una densa humareda. A ella se une una nube de polvo, debida a los desprendimientos del acantilado.