13 ago 2020

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De todas las previsiones, se confirmó la peor. Cuando el jefe del Ejecutivo y los presidentes autonómicos (salvo Quim Torra) se reunieron este viernes por la mañana en el municipio riojano de San Millán de la Cogolla, compartiendo espacio físico por vez primera desde que estalló la pandemia, había un dato pésimo encima de la mesa. Entre abril y junio, la economía de España cayó más que ninguna otra: el 18,5%, un desplome inédito, que implica la entrada del país en recesión, al sumar dos trimestres consecutivos con disminuciones del PIB. Se trataba de una amarga coincidencia, porque el Gobierno había planteado la cita para transmitir una imagen de nueva normalidad, de que lo peor ya ha pasado, así que Pedro Sánchez encaró el batacazo económico reconociéndolo en toda su crudeza, pero transmitiendo un mensaje de esperanza.

Sánchez promete "reactivación" ante la caída histórica del PIB (leer noticia)