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Cuando todo se derrumba, quedan las buenas maneras. La actitud del cuadro directivo del Hospital de Sant Pau durante la visita de Pedro Sánchez la semana pasada para ver a varios policías heridos puede ser criticada, pero está relacionada con las formas, es decir, con aquellas buenas maneras que son exigibles a toda persona que ostenta una alta representación pública. Sin embargo, los gritos y abucheos con los que Sánchez fue despedido son algo más. Este sector de profesionales que así se comportó conculcó dos principios básicos que debían regir su actuación en el interior de un centro hospitalario: la neutralidad y el deber de reserva.

Las formas y el fondo en Sant Pau (leer noticia)