“Esa noche yo fui testigo también, todavía niño, de aquel episodio histórico y aprendí el inmenso, el incalculable valor que tiene la libertad para el pueblo español”, ha dicho Felipe VI este martes en el acto de conmemoración de la neutralización del golpe del 23 de febrero de 1981. El muchacho de 13 años al que su padre sentó junto a sí para que viera trabajar a un rey durante una noche de altísima tensión ha acudido al Congreso este martes, llevando él ahora las canas y la corona, a recordar la jornada en que, hace 40 años, España se lo jugó todo.

El Rey reivindica el papel de su padre el 23-F y anima a proteger la democracia (leer noticia)