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Para el independentismo, la octava Diada del 'procés' servía como termómetro para calibrar la musculatura con la que afrontará en pocas semanas la sentencia a sus líderes presos. El resultado del ensayo fue una nueva manifestación masiva a favor de la independencia y de la absolución de encarcelados y 'exiliados', pero también la constatación de que el movimiento ha visto menguado el fervor de su génesis y acusa la desunión estratégica de quienes lo sostienen en las instituciones y en la calle. De ahí que la reivindicación de la unidad política y social ante el próximo embate se convirtiese en el clamor más repetido por el gentío.

Diada de ensayo (leer noticia)