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Ernest Maragall tomó este martes una iniciativa en la gestión de los días después al 26-M que, algunas voces de su propio partido, echaron en falta ya hace una semana. En sus primeras palabras delató, de hecho, la crítica interna: "No pienso quedarme esperando a que se aplique la ley electoral", dijo, en referencia a que, en su condición de lista más votada, sería elegido alcalde. Siempre, evidentemente, que nadie sumara en una primera votación 21 votos de los 41 concejales que forman el consistorio.

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