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Pablo Casado se siente más poderoso que nunca como presidente del PP. El triunfo en las primarias de julio le supuso ganar el cargo, pero la convención nacional que se ha celebrado en Madrid le ha dado la autoridad moral que necesitaba para intentar reconstruir el partido tras la aparición de Vox y Ciudadanos. José María Aznar le ha ungido como el político capaz de iniciar la reconquista de todo lo que esté a la derecha del PSOE y también como el único que puede frenar el independentismo catalán. El expresidente ya se ha olvidado de Albert Rivera, al que hace solo unos meses consideraba el más adecuado para esa misión.

Casado escenifica el viraje para reconquistar toda la derecha (leer noticia)