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La bandera invisible de la crisis catalana ondeaba junto a la de España este jueves en el desfile militar del 12 de Octubre presidido por los reyes. La incertidumbre sobre el desenlace del pulso entre Gobierno y Generalitat marcó el acto más icónico del día de la fiesta nacional en Madrid, que fue arropado por un apoyo multitudinario de ciudadanos en la calle. No se recuerdan tantos balcones en la capital con la insignia española y ni un respaldo tan masivo de la ciudadanía una parada militar que redobló este año su potencial simbólico frente a la pugna independentista.

Catalunya, herida abierta en el 12-O (leer noticia)