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Girona y Terrassa han sido este jueves escenarios de nuevos episodios de tensión entre independentistas y los Mossos d’Esquadra que volvieron a sacudir las costuras políticas del bloque soberanista. En Girona, la policía catalana cargó con dureza contra varios centenares de personas que trataban de impedir la celebración de un acto a favor de la Constitución en el centro de la ciudad. El resultado: un detenido y una veintena de heridos, entre ellos 15 agentes. La consecuencia política: la CUP exigió otra vez la cabeza del 'conseller' de Interior, Miquel Buch, pero también esta vez ERC pidió una "investigación diligente" para aclarar los hechos. Horas después, en un episodio similar en Terrassa, la diputada de la CUP Maria Sirvent resultó herida en la mano por el disparo de un proyectil de precisión durante unos altercados que dejaron dos detenidos.

La CUP se lanza a por Buch tras otra jornada de disturbios (leer noticia)