06 ago 2020

Ir a contenido

Bajo los escombros del Hipercor de la Meridiana no murieron solo 21 personas. Aquel trágico viernes, en aquel supermercado marcado para siempre por el zarpazo del terrorismo, quedó enterrada una actitud política en Catalunya que, con tonos e intensidades variables, había caminado hasta entonces entre la admiración, la idolatría y la ambigüedad. Fue un repentino (y sangriento) despertar de un sueño que se escondía detrás de una retórica de lucha armada por la liberación nacional cuyos fedatarios ya no se atrevieron a buscar, aquel 19 de junio de 1987, justificación racional posible. No podía haberla.

Hipercor: el final de la ambigüedad (leer noticia)