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Con una sonrisa de oreja a oreja y observando el edificio llega Joan Padrol al Teatre del Raval, su museo imaginario. Este teatro comparte instalaciones con la parroquia de Nostra Senyora del Carme y lo puedes encontrar escondido en la calle de Sant Antoni Abad, 12. Muchas fueron las horas que pasó Padrol delante de la gran pantalla viendo clásicos del cine. Así nació un cinéfilo de los pies a la cabeza. "Lo que más me gustaba era que empezaba a las seis y media y salías a la diez pasadas", explica. "Llegar a casa tan tarde a mí me alucinaba", añade entre risas.

El "encanto" del Teatre del Raval (leer noticia)