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El cine francés siempre ha tenido, desde los tiempos de Jean Renoir, una considerable convicción humanista. El director Cédric Kahn se adscribe plenamente a ella en 'El creyente', un filme ambientado en una comunidad religiosa situada en el monte, lejos de la civilización, en la que jóvenes con problemas de drogodependencia, alcohol, violencia e inadaptación intentan reconciliarse consigo mismos a través del recogimiento espiritual. No es un filme de tesis ni imparte doctrina alguna. Muestra muy bien las dudas de su personaje central, un joven que encuentra la paz, pero esa paz no es más que el inicio de un nuevo conflicto interior.

'El creyente': conflicto y espíritu (leer noticia)