Ir a contenido

Los obituarios suelen ser ocasiones para la hagiografía; pero en el caso de Bernardo Bertolucci, fallecido a los 77 años, se impone más una reivindicación. En su día definido con frecuencia como “uno de los cineastas más influyentes de nuestros días”, con el paso de las décadas los elogios dirigidos hacia el italiano disminuían al tiempo que las discusiones sobre su trabajo insistían más y más en quedar reducidas a la maldita escena de la mantequilla. Pero aunque su capacidad para ser incendiario y controvertido fuera disipándose, Bertolucci nunca dejó de ser un narrador único a la hora de combinar lo íntimo con lo épico, lo personal con lo político y lo sensual con lo ideológico, ni de deslumbrar en el proceso con su rico ideario estético.

Muere Bernardo Bertolucci, un cineasta contra el mundo (leer noticia)