No intenten ponerle definiciones o etiquetas, afortunadamente. Peter Strickland es un cineasta británico inclasificable, ajeno a casi todo menos a la independencia de formas y criterios. Plantea temas desconcertantes, mezcla géneros a placer, le da mucha importancia al tratamiento del sonido como espacio dramático y generador de sensaciones, y no le preocupa demasiado desconcertar, inquietar o irritar. Cualquier cosa menos dejar indiferente.

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