La fotógrafa chilena Paz Errázuriz muestra su compromiso social en una exposición en KBr Mapfre de Barcelona

QUIQUE GARCÍA / EFE / VÍDEO: EFE

"A los 18 años, me convertí en un artista-soldado, rodeado de millones de otros estadounidenses que como yo tuvieron que aprender otro oficio, el de matar y evitar que te mataran", diría Louis Stettner (Nueva York, 1922-París, 2016) tras servir durante la Segunda Guerra Mundial, desde 1944, como fotógrafo de combate en el frente del Pacífico y llegar a Hiroshima tres semanas después de la detonación de la bomba atómica. "Allí vio cosas terribles e hizo fotos muy duras, de gente en los hospitales, niños corriendo... Pero de sus fotos de guerra solo he podido identificar seis que llevan su nombre detrás, en las que se ven soldados japoneses y tanques, entre las miles y miles y miles de imágenes que guardan los archivos del Ejército", cuenta a este diario su esposa, Janet Stettner. Ella trabaja para recuperar y visibilizar ese legado inédito de una figura "importantísima en la historia de la fotografía e incomprensiblemente poco reconocida, quizá por no estar adscrita a un estilo determinado", apunta Sally Martin Katz, comisaria de la mayor retrospectiva de su obra, marcada por "la heroicidad de lo cotidiano", que puede visitarse en el Centro KBr de la Fundación Mapfre de Barcelona hasta el 15 de septiembre. 

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