Son pocas las películas de episodios que consiguen la armonía absoluta. Por regla general, frente a uno o dos fragmentos muy interesantes, el resto es prescindible. Ocurre sobre todo cuando son filmes en los que cada episodio corresponde a un director distinto, modalidad al alza en el cine europeo de los 60 y 70. Pero pasa también cuando todos los relatos son de un mismo realizador. Es el caso de 'La vida de los demás'.

'La vida de los demás': cuatro historias sobre la represión (leer noticia)