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Las ficciones cinematográficas centradas en asuntos románticos tienen tanta costumbre de sacralizar el proceso de descubrir a la pareja perfecta que, de entrada, una película sobre un hombre y una mujer que antes de casarse deciden coger experiencia probando otros amantes tiene potencial. El principal problema de 'Una relación abierta' es que el director Brian Crano muestra escaso interés en las nuevas vivencias sexuales de sus protagonistas y en la sustancia de situaciones que, se entiende, deberían proporcionarles una mezcla de asombro, pudor, excitación y terror. Es una película sobre sexo que no entiende los efectos de la carne.

'Una relación abierta': Frío bajo las sábanas (leer noticia)