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Admiro el blanco y negro nítido, frío, perfilado y enigmático de Alfonso Cuarón en 'Roma', la película que algunos califican como obra maestra y que otros critican por un exceso de manierismo, una voluntad simbólica demasiado explícita, una grandilocuencia que hace rebajar la euforia de la primera visión una vez descubres las trampas del cineasta.

Roma, DF (leer noticia)